Capítulo XIII- Primera parte: Dios y la Ciencia en la Cosmología: ¿Tesis Complementarias?

Resumen de situación de la Cosmología y la Cosmogonía, en busca de un acercamiento entre la Ciencia y la Fe ,insertando las propuestas actuales en un contexto histórico.

En el libro Universos: Los Rostros de Dios iniciado en 1984, terminado en 1992,vuelto a empezar en 1996 y vuelto a terminar en 2002,luego publicado en el Blog bajo su mismo nombre en el año 2007 , y nuevamente subido al Blog en marzo de 2010 ,se hace una revisión apretadísima de la visión que han tenido gran cantidad de pensadores desde los albores de la humanidad hasta la época contemporánea

Obviamente se trata de una selección arbitraria pues la epopeya del “enciclopedismo” no se puede intentar con seriedad , ni siquiera en la época del advenimiento de los ordenadores electrónicos, ya que la cantidad de pensamiento que queda plasmado en ideas publicadas sobrepasad –como señalaba la Biblia ,hace dos milenios ” todo entendimiento humano ”,por mas bien pergeñado que se encuentre.


Hemos pasado revista a las principales ideas salidas de la cosmología científica (ardua, rigurosa, llena de formulismos matemáticos y en verdad poco comprensible para el gran público general) así como a las principales ideas emanadas de soluciones cosmogónicas intentadas desde el ángulo de la teología.

No hemos incursionado-adrede en las múltiples escuelas de pensamiento filosófico, porque todas son construcciones muy abstractas, con sus propias terminologías que inducen a mas confusión y la verdad sea dicha, porque ninguna escuela filosófica ha tenido éxito en la tarea compleja de penetrar en los entresijos del nacimiento del Universo.

En medio de esos forcejeos de las ideas plasmadas en torno al tema Universos y sus dudas hemos tratado de ser “neutrales” tarea difícil de por sí, pues la vida impone una opción de pensarla y por tanto de explicarla , aunque la labor no culmine en el éxito. En esa disyuntiva he colocado todo el material que a lo largo de los años llegaba a mi conocimiento, lo asimilaba y trataba de darle coherencia dentro de mí mismo, previo a tratar de explicarlo a otros.

Ignoro si he tenido éxito en esa tarea. Imagino que no. Pero una respuesta negativa nunca es un valladar para continuar el trabajo. Así que ahora en este nuevo capítulo intentamos poner nuevas ideas que : o contradicen lo escrito anteriormente o lo refuerzan o lo modifican con sus propias argumentaciones.

Así que retomemos lo que queda trunco en el año 2000 y veamos qué hay de nuevo en el horizonte, aunque para ello sea preciso retroceder un poco. Luego retomaremos la senda cronológica que nos habíamos impuesto.

Nos interesa-por ahora-incidir de nuevo en el pensamiento que a nuestro juicio ha sido más impactante :una visión científica agnóstica y una visión científica fideista (aunque la segunda sea más bien una visión casi mística).Pero es que a mi buen entender eso es lo que caracteriza el tercer Milenio: por una parte el fortalecimiento de las explicaciones científicas, aunque colidan nuestra razón y por la otra el auge del pensamiento cuasi- místico que no va a tono con nuestra razón. Muchas de las ideas en boga en esta parte del Tercer Milenio han nacido en otras épocas, pero su eclosión al gran público es tardía en buena parte porque el fenómeno de la comunicación cibernética no ha tenido la misma presencia en todos los países

Expresado más concretamente: tal parece que la razón no es la ganadora en estos primeros diez años de transcurso del Tercer Milenio y a ello no va a ayudar tampoco la popularización de las computadoras personales dedicadas a menesteres menos trascendentales. Hay también otro problema: usualmente los jóvenes que utilizan computadoras para buscar información solo extraen lo que les interesa, sin ninguna profundización ni inserción histórica de lo que están buscando.

Para proveer un servicio gratuito que les permita ubicarse en contexto en torno a las preguntas cruciales que intenta dar la cosmología y las cosmogonías, aquí se ofrece-como en muchos otros blogs y sitios especializados esa visión complementaria. En esta sección volveremos sobre algunas de las conclusiones ofrecidas en Universos: Los Rostros de Dios , las volveremos a ubicar en sus contextos históricos más recientes y esto permitiría , a partir del año 2010 ofrecer solamente complementos específicos.

Una reflexión final: hay muchos autores calificados , pero ya es minoritario el número de quienes buscan libros y revistas y aunque a algunos les parece que las teorías en boga fueron hechas el día de hoy ,más de uno se sorprendería si se les muestra que no es asi: el pensamiento viene en revolución desde aproximadamente los años 60 del siglo pasado y lo demostramos con algunas citas .

Hoy día (como siempre ha sido) somos tan solo herederos de la investigación efectuada en el pasado o de las intuiciones de algunos seres privilegiados. Las propuestas originales y revolucionarias de hoy día se hunden (como fue también en el pasado ) en investigaciones previas. Quizá algunos nos sorprendan con propuestas auténticamente paradigmáticas. Si ello llegara a ocurrir la intención en este Blog es de comunicarlas. Hagamos el repaso prometido:

Visión Científica Agnóstica.- En su primera obra de divulgación “Breve Historia del Tiempo” (1988) el cosmólogo inglés Hawking dice: “Si descubriera una teoría completa, con el tiempo trataría de ser, en sus líneas maestras, comprensible para todos, y no únicamente para unos pocos científicos. Entonces todos... seremos capaces de tomar parte en la discusión de porqué existimos todos nosotros. Si encontrásemos una respuesta a esto sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos el pensamiento de Dios”

Visión Científica Fideista.- El jesuita francés Pierre Theilhard de Chardin, paleontólogo y geólogo, planteó una postura similar, desde 1916 hasta 1955 (fecha de su muerte) en 40 obras póstumas, de las cuales “El Fenómeno Humano” (1938), es quizá la más debatida porque - además de expresar una inquietud similar para la posteridad - también adelantó su propia respuesta concreta en una teoría completa (híbrido de ciencia y espiritualidad) que recibió el nombre de “Fenomenología Humana” la cual conduce a dar una salida a la crucial pregunta del cosmólogo inglés.

El concepto Dios para el cosmólogo Hawking, agnóstico, es simplemente una fuerza cósmica; el concepto Dios para el teólogo-científico Theilhard es, además, un Dios Salvador, un Dios personal. El inglés tiene una seria limitación para expresar sus ideas porque el avance de su dolencia amiatrófica le ha ido cercenando la capacidad de comunicar sus ideas; el francés tuvo una seria limitación para comunicar sus ideas, por haberse enfrentado a las autoridades eclesiásticas, habiendo sido desterrado y refugiado en el trabajo paleontológico; de allí que la divulgación de sus ideas sea póstuma. El reconocimiento del inglés es de carácter mundial y goza de amplio prestigio entre los círculos científicos y su obra de divulgación fue un “bestseller” que él mismo reconoce ha sido adquirido por muchos que ni siquiera conocen de la materia, por “snobismo”.

El reconocimiento del francés es también de carácter mundial, aunque sus ideas circularan primer subrepticiamente impulsadas por sectores liberales, luego cobran fuerza desde hace bastantes años y han permanecido en situación latente, hasta que a mediados de los noventa con las teorías de la “complejidad” y la “información”, se le vuelve a dar reconocimiento en los círculos científicos de vanguardia, aspectos que aun no calan en la ciencia oficial ,por considerar que todo lo que huela a “holístico” es superstición y pseudo ciencia.

Los planteamientos de ambos obedecen a las peculiaridades de sus disciplinas. En el caso de Hawking su idea central se enmarca en un proceso evolutivo en el que el cosmólogo enfatiza primordialmente la etapa primigenia: la aparición del Universo y condiciones iniciales de este acto; en cambio Theilhard -aunque inicia el proceso en el mismo punto: creación del Universo y su evolución en los aspectos de la vida humana y en su destino final.

Cuando el jesuita Theilhard escribe, debe recordarse que está en pleno auge el debate entre un Universo estacionario (por lo tanto eterno) y un Universo fundado en un origen: pero ese debate no trasciende a círculos lejanos a las preocupaciones de los astrónomos cuando el cosmólogo Hawking escribe ya la teoría del origen del Universo, está considerada como la explicación correcta -aspecto que Theilhard no conoció porque su muerte se produjo en 1955 antes de que se encontrara la primera prueba para la teoría de la Gran Explosión en 1965, de manera que toda su hipótesis es el resultado de la intuición y la fe religiosa caso contrario de Hawking, fundamentado en su intuición y fe en el razonamiento matemático.

No distante esta crucial diferencia Hawking que enfatiza en el punto Alfa, desea conocer el pensamiento de Dios para que triunfe la razón humana y Theilhard que hace énfasis en el punto Omega, para darle sentido a la vida, por lo que ambas tesis se necesitan una a la otra para complementarse entre sí, de acuerdo con la visionaria frase de Einstein acerca de que la Ciencia sin la religión es coja y la religión sin ciencia es ciega o viceversa, pues para el caso da lo mismo, pues no se trata de emitir un criterio científico ,sino tan solo una opinión que refleja la complementariedad de ambos métodos de conocimiento que se asientan no en la experimentación sino en la intuición.

El pensamiento de Chardin conlleva - fundamentalmente - a una moral cósmica, que le da sentido a la Creación coexistente con toda la Evolución, puede desglosarse en varias etapas secuenciales que tiene un Eje Cósmico que Theilhard, en su condición de sacerdote denomina “Eje Crístico” , pero que establece una proyección teleológica, sin caer en el “fijismo”, sino que coincide con las tesis biológicas contemporáneas, dejando espacio a la evolución humana (heredera de la evolución física) que se abre paso por el uso libre de la información contenida en el ADN (ácido desoxirribonucleico ) de los genes, una de las maravillas de la creación.

FENOMENOLOGÍA HUMANA

Este planteamiento de Theilhard es calificado de “romántico” y “simplista” en círculos científicos positivistas y materialistas, o bien de “herético” en círculos eclesiásticos católicos oficiales, y es para la mayoría salvo, para algunos círculos de intelectuales católicos que se nutrieron con sus planteamientos en las décadas de los 60 y 70. La tesis evolucionista que aparece en su obra “El Fenómeno Humano” describe un proceso que se formula en cinco fases consecutivas. Aunque desde el inicio de la obra se han adelantado algunos criterios sobre su pensamiento, aquí se sistematiza lo que nos interesa particularmente resaltar en este capítulo:

Primera fase (Pasado Remoto) Es la primera fase en la que el Universo que nace de un acto divino creador o Alfa evoluciona pues no solo la vida surgió gradualmente, sino que la Tierra tiene su origen en un sistema en que la historia de la vida y de la Tierra es un fenómeno ascendente en que la evolución toma una forma de crecimiento recurrente, en el que estarán presentes la multiplicación, la progresión y la irreversibilidad.

Hay multiplicación porque en la naturaleza la acumulación tiende a comprender la complejificación y cuando la materia se acumula, se concentra, si las circunstancias son favorables (y tal concentración involucra una complejificación). También la materia (al complejificarse) adquiere un centro pero igualmente una tendencia espontánea hacia lo heterogéneo, por lo cual desarrolla un orden.

A su vez la multiplicación obliga a una organización. La evolución es - en sí misma - un crecimiento progresivo en el que la vida se desarrolla en dirección de la autonomía del individuo y en el que el progreso - hacia una mayor independencia del medio ambiente externo - termina en “sistemas cerrados”, dotados de cierta autonomía, con un progreso irreversible en el tiempo.

A su vez la evolución es un crecimiento recurrente mediante fases que se repiten a diferentes niveles y de modo diferente.
En la materia a sus niveles elementales (los electrones, protones, neutrinos, mesones y quarks - por ejemplificar algunos) presentan diferentes formas de existencia; pero estas partículas convergen a diferentes niveles de organización y terminan en un sistema relativamente estable: el átomo, que ya es una emergencia (algo nuevo) puesto que forma una entidad completamente diferente a la que presentaría una simple acomodación o yuxtaposición de partículas elementales.

A su vez, a nivel del átomo, la materia ha divergido nuevamente por difracción en los átomos que constituyen la “tabla periódica de los elementos” pero vuelve a entrar en acción la convergencia, para pasar a la forma de moléculas y de estas se originan los compuestos macromoleculares de toda naturaleza, entre los cuales cabe distinguir un tipo especial, la molécula de la proteína, especialmente de la proteína compleja que posee el poder de autoreproducción, gracias a la facultad autoreplicante del ADN, que se fundamenta en la formación que carga.

Las proteínas, a su vez, forman un vasto Universo divergente, pero estas macromoléculas han convergido para dar nacimiento a la célula, que representa, por lo tanto, una nueva emergencia.
La célula, a su vez, ha divergido en los organismos unicelulares, que a su vez han convergido formando primero “agregados” (capaces de llevar una existencia independiente); para formar más tarde “metazoos” que emergieron de una forma intermedia de convergencia, en donde si bien cada célula sigue siendo la unidad básica, son diferentes, puesto que constituyen órganos diferenciados y ello da como resultado la emergencia de una entidad superior.
Así, la historia del Universo es un crecimiento recurrente que pasa por diferentes fases (y diferentes niveles) en que si bien es cierto hay continuidad en las fases, existe además diferencia total en cada nivel.

Segunda Fase (Pasado Reciente): El Hombre es la culminación de la evolución de la materia por el proceso descrito, y es, el mejor organismo dispersado por el globo, el más cosmopolita y el que morfológicamente es menos especializado y por ser un ser de desarrollo más lento, ofrece vastas posibilidades de educación. En el hombre con un sistema nervioso y un cerebro altamente desarrollados se dan dos funciones: a) asimilación (como en los vegetales); b) acciones motoras (como en los animales); y una función dominante: la de la información, que - en el sentido cibernético de la palabra - le permite convertirse en una especialidad, pues la información sobre la información realimenta la función y le permite ascender, superando las otras dos funciones basales.

Tercera Fase (Presente): El Hombre actualmente es la cima de la evolución, pero cabe aplicarle las leyes del crecimiento recurrente, que indican que la Humanidad está pasando por una fase particular de “Planetización Humana”, Y pese a la divergencia y a la tendencia espontánea a divergir, que se asientan en las funciones basales, predomina la convergencia gracias al manejo de la información. Así, la acumulación de hombres los ha unido casi necesariamente pero, a su vez la planetización dominante es la tendencia a unirse en una sola comunidad por medio del desarrollo de los medios de comunicación y las interdependencias económicas, técnicas y culturales para crear una nueva entidad humana de mayor conten8do comunitario.

Cuarta Fase (Próximo Futuro): De la acumulación comunitaria se pasa a un punto crítico de reflexión transitoria la concentración: la Humanidad, impelida a la planetización (actualmente conocida como “globalización”), desde ahora interioriza esta planetización, puesto que la aparición de la conciencia señala una auténtica línea divisoria en la historia del mundo, una transformación tal que la materia empieza a escapar de si misma.
El hombre, elevando su nivel de conciencia pasa a ser responsable de la continuación de la evolución, pues ya no basta que la acepte pasivamente; sino que debe reconocer que esta evolución esta bien fundamentada y debe tener la voluntad de completarla y, por consiguiente, aceptarla e impulsarla como un proceso de fraternización y socialización creciente para convertirse en una prolongación de la evolución biológica en un estadio superior.

Quinta Fase (Futuro Distante): Está constituida por la completa emergencia de la Humanidad Planetizada hacia el punto al cual tiende la historia del Universo: el Punto Omega. Para interiorizar esta unificación, los hombres deben estar dispuestos a unirse. Debe haber un foco de evolución, un punto de Omega que debe ser un foco de evolución espiritual inmanente al hombre. Esta fase presenta estas características:

Para justificar el impulso vital de la humanidad, el individuo, que ha pasado a ser persona, debe ser trascendente, superando al hombre simple y que por lo tanto debe estar situado en otro nivel, por lo que “el foco de la trascendencia” debe ser la fraternidad (el Amor) que constituye claramente un punto de emergencia de perfección realizada.
Así se efectúa una “ultrahumanización” en el que la humanidad alcanza un segundo punto crítico de reflexión y un punto crítico de socialización; pero dado que esta ultrarevolución se produce en un medio ambiente reflexivo, solo puede ser una “autorevolución”, es decir, un acto consciente y por lo tanto de Amor Total.
Es de carácter dialéctico, puesto que en el plano de una Fenomenología científica el punto Omega es conjetural; y porque el paso entre el polo superior de conciencia de la humanidad al Omega, presupone tanto una “revisión”, como un punto de “aniquilación”.

Eje Cósmico: El método de pensamiento de Theilhard es estricto y original; es una propuesta unitaria generalizada y extrapolada en la búsqueda de darle un sentido a la evolución, pero no es una metafísica, tampoco una teología; ni una ciencia. Este método de pensamiento demuestra que el tiempo es “inteligible”, puesto que este - aún sin dejar de ser la dimensión natural de la creación - es además el vehículo de la emergencia, obedece a un proceso dialéctico y representa un medio ambiente convergente. Theilhard, sin embargo, no se queda en la asepcia filosófica; adquiere un compromiso de orden teológico y plantea un “Alfa - Omega”, en el que permite ir hacia lo divino conforme se va evolucionando y progresando lo que permite a la creación tener un sentido - a la vez - que una libertad en la búsqueda del Omega.

La intuición de Theilhard consiste en advertir que la totalidad de los objetos se organizan a lo largo de un eje: el tiempo, que es el marco dentro del cual los fenómenos se desarrollan pero este marco no es un receptáculo neutral e indiferente sino que está orientado, polarizado -como un vector- para hacer que la realidad organizada tienda hacia su máximo, pero no condicionado en los caminos que toma la evolución, (salvo la que le lleva hacia el ascenso constante de la materia informada). Por lo tanto, la evolución adquiere estas características:

1) Se inicia en la afirmación de un punto Alfa y va hacia Omega, que en el pensamiento cristiano existe para evitar caer en el panteísmo del Dios - que - se - hace - a - si - mismo; pero entre Alfa y Omega hay una tensión y debe existir toda una serie de intercambios. En este punto Omega de la convergencia natural de la humanidad con todos sus atributos encontramos también al Cristo Omega Cósmico o Universal. Así la Cristología tendrá el papel de una realidad que impone un significado al Cosmos: el papel de una realidad revelada y reveladora. De ser el punto Omega Cristo pasa a ser el sentido de toda esta evolución y se convierte, por lo tanto en el eje mismo de esta evolución.

2) El mundo no es un realidad virtualmente separada de su Creador. Se trata de una Cristología proyectada del Alfa al Omega. En la práctica, la impaciencia escatológica entra en conflicto con la paciencia infinita del tiempo en la producción de lo que es finalmente producido. Así, para el Nuevo Testamento el tiempo histórico humano es uno en el cual no parece que ocurra gran cosa, mientras que, para la ciencia, por lo contrario, en el tiempo siempre está ocurriendo algo. Esta situación plantea una escisión real ya que si el espíritu del cristianismo debe permanecer fiel al Querigma (advenimiento de la Buena Nueva) debe esperar con impaciencia el retorno de Cristo; pero cuando se trata de entenderse con la Ciencia, debe pensar en términos de cientos de siglos.

3) Para reconciliar y superar dos diferentes concepciones del tiempo, Theilhard propone a Cristo como el elemento animador cosmológico, que se inserta asimismo en la Historia, que la superanimará y que la tomará a su cargo.

El filósofo francés Claude Cuenot estima que Theilhard, con su visión cosmogenética ha planteado una nueva encrucijada que permite dejar a un lado los falsos problemas que angustiaban inútilmente a los teólogos y por lo tanto han impedido un acercamiento con los planteamientos científicos, bien intencionados acerca del Cosmos:

"Desde luego que surge la pregunta ¿Puede este Cristo que vivió en un momento dado en una parte del mundo mediterráneo sobreanimar la evolución no sólo del Planeta Tierra, sino del Universo entero y aún de hipotéticos Universos paralelos...? Theilhard resuelve el problema señalando que, "por medio de la reincorporación perpetua del phylum cristiano a la historia del mundo y por medio de un esfuerzo para pensar a Cristo a Escala Universal se supera el problema y se resuelve además otra importante cuestión, tal como superar la incredulidad frente a la existencia de un Dios que es importante, pero bueno o de un Dios que no es bueno pero poderoso, que se plantea cuando se trata de dilucidar la existencia del mal frente al bien".

Por su parte Jules Monchain, experto en teología oriental completa la idea así...", el mérito de Theilhard consiste en haber logrado la síntesis de tres tiempos: a) el Sideral, de intervalos tan regulares como el espacio; b) el de la Vida susceptible de acortarse y condensarse y c) el del Espíritu, tangente, - por así decirlo - a la eternidad”. ( )

Cuenot afirma que existen varios aspectos concretos en que Theilhard facilita la relación de dos mundos de pensamiento separados: la ciencia y la fe. De esos aspectos, hay algunos que interesan en concreto a la relación cosmogonía cosmología, para relacionarse en una cosmogénesis moderna:

a) La relación entre el Dios creador y el mundo creado ya no corre el riesgo de ser vista como una relación horizontal, un punto 0 en que se pasaría bruscamente de lo metafísico a lo físico, que también se vería interrumpido acá y allá por algunas intrusiones; en vez de esto se plantea una relación vertical: Dios, es a la vez inmanente y trascendente porque hace que el mundo se haga sin que haya nunca intromisión de la acción divina en el “encadenamiento causal”, sin desgarrón ni trauma.

b) Nos hemos librado del “Deus absconditus” de los jansenistas que oculta voluntariamente su faz en un juego del escondite metafísico. Esto es Dios es visible si con nuestros sentidos imperfectos, deseamos sentirlo.

c) Nos hemos liberado del predestinacionismo extremo, de este seudoconflicto entre la presciencia de Dios (parte, se dice, de su omnipotencia) y la libertad del hombre. En mundo en cosmogénesis no puede ser un prefabricado que se extienda todo entero ante los ojos de Dios merced a una espacialización del tiempo. La propuesta evita la confusión clásica entre arbitrariedad y omnipotencia.

d) El famoso debate entre libertad y necesidad a nivel divino ya casi no tiene sentido, pues a dicho nivel libertad y necesidad se encuentran. El Cosmos aporta históricamente una misteriosa complexión de Dios, a la vez que la inmensa decoración del Universo podría oscurecerse y desaparecer, sin que quedara tocada en lo más mínimo la realidad substancial del Ser divino, porque Dios es cósmico, a la vez que sobrepasa, infinitamente, el Cosmos.

e) La creación es, ciertamente dentro de la historia de la salvación, el desarrollo de un acto de la libertad divina. Theilhard ha elevado notablemente el debate sobre la gracia. Desde luego, se da la gratuidad, pero la definición de la gracia no es puramente negativa, posee un contenido positivo. Conviene no olvidarlo: por poco antropomórfico que sea, por insondable que permanezca, el Dios de Theilhard es personal...al formar personas humanas, Dios prepara la creación para que le reciba, pero se da por pura benevolencia. La posibilidad de recibir el don y el deseo de recibirlo corresponden a una evolución necesaria...

ELIMINACIÓN DE LA TENSIÓN CIENCIA-FE …?

Que si la Fenomenología Humana calza con la cosmología actual como lo desea Stephen Hawking y aún de si el Eje Cristológico calza con los conocimientos cosmológicos actuales es un punto a dilucidar. Pero lo cierto es que las formulaciones de Theilhard permiten relajar la tensión entre los temas teológicos y los temas cosmológicos, en que no es necesario dirigirse alternativamente al teólogo o al científico porque lo esencial es poder partir, precisamente, de una unidad proyectada que plantea ambos en relación con un Eje Cósmico que es a la vez, marco de referencia.

Cuando el ser humano se asoma a la cosmogonía o a la cosmología le impele la búsqueda de respuestas a preguntas cruciales, angustiantes. La tensión entre la búsqueda y las respuestas se refuerza por la clase de búsqueda y la calidad de las respuestas. Así, la realidad humana se mueve entre dos polos no fácilmente conciliables:
a) “natura” (lo “dado”), que se resiste, pero que es también y sobre todo el material y el eje de la actividad del hombre sobre todo en el campo científico y;
b) “cultura” todo lo que el hombre individual y en sociedad crea y/o transforma y lo sitúa frente a su propia trascendencia, que se drena en la filosofía o en la teología.

Dicha relación es dinámica y posee un “sentido” que el hombre va elaborando. En consecuencia, no se dan actividades culturales “abstraídas” de su encarnación en la esfera material como tampoco totalmente dependiente de ella. Estas poseen una autonomía relativa ligada a la “acción” del hombre inserto en una red de condicionamientos.

Con la misma sencillez con que Hawking ha señalado con rigor científico, pero no exento de inquietudes metafísicas, la necesidad de conocer “El Plan de Dios”, Theilhard con un lenguaje más cercano a su condición de sacerdote (y por lo tanto idealista, o romántico, si así se prefiere) revela sus intenciones cuando señala:

“La originalidad de mi creencia está en que hunde sus raíces en dos dominios de la vida considerados habitualmente como antagónicos. Por educación y formación intelectual, pertenezco a los “hijos del cielo”. Pero por mi temperamento y por mis estudios profesionales soy un “hijo de la Tierra”, colocado así por la vida en el corazón de dos mundos, cuya teoría, lengua y sentimientos me son familiares, no he levantado en mí ningún tabique interior. Al contrario, he permitido que con plena libertad actuaran una sobre otra, las dos influencias aparentemente opuestas. Pero, al término de esta operación, después de treinta años consagrados a la consecución de la unidad interior, tengo la impresión de que una síntesis se ha obrado naturalmente en las dos corrientes que me solicitan. La una no ha eliminado sino reforzado la otra” .

Como se observa la solución que plantea Theilhard es la de un diálogo entre la religión y la ciencia para que respetando la bipolaridad nazca un acuerdo de convergencia. Este pacto debe fundamentarse no en el dogma como lo exige la práctica religiosa, sino en la razón la cual a juicio de Theilhard tiene un origen divino puesto que Dios la ha creado y por lo tanto la ciencia vendría a ser una primera revelación.

Al respecto comenta Cuenot: “Dios no puede, pues tolerar, so pena de negarse a sí mismo una contradicción entre la revelación natural (Ciencia) y la revelación sobrenatural (Fe). Los conflictos solo pueden surgir cuando uno de los términos, o los dos al encararse, adoptan pretensiones abusivas. Una ciencia que se mete a criticar unos misterios que no tienen nada que ver con las posibilidades de experimentación que ella utiliza, es una ciencia abusiva. Una representación religiosa caducada que se considera a sí misma como la única expresión posible de un dogma es abusiva, puesto que el dogma lleva consigo una serie de envolturas que sólo intentan delimitar la verdad..”

Eliminar la tensión entre las propuestas de Hawking y Theilhard implica correlacionar sus afirmaciones para conocer sus discrepancias y semejanzas, independientemente del método con que fueron planteadas la propuesta científica y la propuesta metafísica.

Cabe reiterar que los planteamientos de Theilhard se dan entre los años 1916 a 1955 y los de Hawking entre los años 1960 a 1988, por lo cual no es fácil homologar el estado de avance de los conocimientos científicos en relación con las esperanzas del primero. Pero un esfuerzo de generalización permite elaborar un cuadro de consenso básico entre los planteamientos de la ciencia y la esperanza metafísica bajo un mismo eje vectorial que tiene esta secuencia evolutiva:

0) Antes de la creación del Universo solo existe la Simetría Perfecta (Alfa), que se quiebra para dar paso a un proceso de evolución.

1) El Universo es creado - independientemente de la sofisticación y aproximación del modelo - en un momento que se sitúa en el año quince mil millones atrás en la flecha del tiempo.

2) El proceso de creación liberó partículas básicas (¿gravitivos?) en momentos en que se producían cambios considerables de temperatura y se produjo una diseminación de elementos que fueron al principio partículas primordiales. Esas partículas primordiales se unieron luego para originar elementos. El Universo se componía, al inicio, principalmente de un 75% de hidrógeno y un 25% de helio y otros elementos.

3) Intervino la gravedad para crear estructuras mayores que originó condensaciones iniciales (semillas). Se formaron luego las macrocondensaciones (metagalaxias o supercúmulos de galaxias, galaxias, estrellas.)

4) Al descender la temperatura en los procesos siguientes debidos a la compresión al interior de las estrellas se crean otros elementos, entre ellos el carbono. El carbono - desde el punto de vista humano - es el más importante, porque constituye el “bloque de construcción” básico de la vida.

5) Transcurrieron eones antes de que en un proceso que aún no tiene una explicación comúnmente aceptada, se formara el Sistema Solar y dentro de éste el planeta Tierra, cuyas condiciones hostiles, al principio fueron cambiando para poder albergar la vida -aparentemente única- en el Cosmos.

6) Hace cuatro mil quinientos millones de años se conoce que existe el planeta Tierra en la que - aún se ignora cómo - los elementos carbono, nitrógeno, fósforo, oxígeno, hierro, en un planeta que se enfriaba, se fusionan para crear las moléculas de los aminoácidos primera fase de la historia de los seres vivos.

7) Independientemente de si la vida surge como resultado de condiciones propias exclusivas en el planeta Tierra o si ésta nace en virtud del material aportado desde el exterior por los cometas y asteroides, o por otro mecanismo “inductor”, lo importante es que la materia permite el surgimiento de la vida.

8) La vida brotó en la Tierra y se concentró en transformarse en unidades que fueron de lo simple a lo complicado y hace algunos millones de años apareció el fenómeno denominado conciencia.

9) Al aparecer el hombre, es posible que, al principio, tendiera a mantenerse a la altura de los animales con quienes compartía el espacio vital pero luego hace cerca de un millón de años atrás, de superviviente pasó a cohabitante y luego a depredador.

Cuando exterminó a su hermano más instintivo el Hombre de Neanderthal, hace sólo unos treinta mil años, el Hombre de Cro - Magnon, “el nuevo señor del mundo” apenas tenía conciencia de su puesto en la naturaleza y trató de explicarla por medio de la magia.

10) Hace alrededor de cinco milenios el hombre comenzó a elaborar concepciones cosmogónicas de origen metafísico que fortalecieron las explicaciones debidas a la fe y fortalecieron también el nacimiento de las religiones .

11) Cerca de mil años a.C. el hombre inicia un esfuerzo por entender la naturaleza desde una perspectiva que mezcla los planteamientos metafísicos y las nuevas concepciones que dan origen a la ciencia.

12) A partir de aquí, todas las explicaciones acerca del origen, desarrollo y naturaleza del Cosmos participan de aspectos metafísicos, propios de la filosofía y empíricos, en que se fundamenta la ciencia, hay una imbricación muy cercana Hombre - Dios que se tergiversa por errores de las instituciones creadas por el hombre para encargarse oficialmente de los asuntos de la fe y comienza a darse un proceso de divorcio entre fe y ciencia.


13) A principios del siglo XX se produce la culminación del proceso de separación de las explicaciones cosmogónicas, fundamentadas en la metafísica y las cosmológicas basadas en la ciencia. Con los postulados de la relatividad debidos a Einstein, y las experiencias “casi míticas” aportadas por el mundo de la Mecánica Cuántica sin embargo vuelven a producirse traslapes entre los planteamientos metafísicos y las fundamentaciones científicas.

14) A fines del siglo XX se elabora, por parte de la ciencia una explicación acerca de la aparición del Universo, que tiende a sostenerse básicamente por los postulados científicos y el advenimiento de la conjugación de la relatividad con la física cuántica fortalece la ciencia cosmológica, en demérito de explicaciones de orden metafísico.

15) Una revisión somera de las metodologías para hacer planteamientos científicos en el área de la cosmología si bien es cierto arroja dudas acerca de la “asepsia” del método, es porque mantiene aún un ligamen con los procedimientos metafísicos pero ya no nacidos en la “imposición” de la filosofía o de la religión, sino por desvíos dictados por la naturaleza humana de los cosmologistas.

16) "Ese desvío metafísico" de la ciencia es el resultado de la búsqueda del sentido de la vida, (o la búsqueda de explicación para entender cómo -pese a los cambios- perdura la información), en fin la búsqueda de un eje cósmico, eje que conecta Alfa con Omega.

Paralelismo Ciencia - Fe: Hasta aquí podría señalarse que se encuentran las semejanzas que permiten buscar la eliminación de la tensión entre los planteamientos de Hawking y los de Theilhard. Sin embargo es útil dejar que un astrónomo agnóstico y un filósofo de la ciencia creyente, planteen sus propios puntos de vista sobre el particular. Por ejemplo el cosmólogo Fred Hoyle señala:

“Comprendemos sin dificultad que los elementos pesados se formaran en el interior de las estrellas; la presencia de moléculas sencillas en el espacio no supone un misterio impenetrable: es de presumir que los expulsaran los astros al estallar y se organizaran lentamente en la superficie de motas frías de polvo. Pero ¿cómo se transformaron estos sencillos “bloques de construcción” en materia orgánica?. Esta pregunta recibiría respuesta directa si pudiera argüirse de manera razonable que la disposición original de una célula viva se debió a la casualidad pero, resulta imposible porque la proteína menos complicada, necesaria para la vida, se compone de centenares de aminoácidos eslabonados en una cadena, y, considerando la posibilidad de cada eslabón, el número total de ellas asciende a una cifra asombrosa: un dos seguido de centenares de ceros. E incluso si se ensayara una combinación nueva en cada segundo, se tardaría millones de veces la duración del globo terráqueo en probar todas. De hecho, incluso si el centenar de mil millones de sistemas planetarios posibles del Universo conocido hicieran experimentos sin descanso, simultáneamente, representaría sólo una insignificante fracción de las “pruebas necesarias”: diez elevado a la potencia ochenta, comparado con veinte elevado a la potencia cien...” (

El escritor Colin Wilson quien hace la cita de este planteamiento de Hoyle dice a su vez: “Todo parece indicar que medió algo más que el mero azar. Una especie de propósito. (Pero) Hoyle esquiva con cautela esta conclusión y no habla sino de” compacta asociación de leyes físicas, ambiente y vida, asociación que reclamaría las disciplinas del físico, astrónomo, geofísico y bioquímico” Pero - prosigue Wilson - Hoyle no explica como verificaría esa mancomunidad las permutaciones imprescindibles en un período de tiempo lo suficientemente breve.

El planteamiento que refiere Wilson acerca de la cautela de Hoyle para calificar de “intencionalidad” lo que la ciencia suele reputar de “accidente” es justamente la parte en que Theilhard toma la iniciativa para descartar - no desde una perspectiva teológica - sino desde un Eje Cósmico, (que algunos teólogos confunden con romántico naturalismo o con un grosero panteísmo cósmico) la intencionalidad del proceso de complejificación de la materia inanimada hasta llegar al Hombre que luego debe fundirse en el Omega.

El relajamiento de la tensión no es tarea fácil porque supone que exista desde el polo metafísico y desde el polo científico la actitud para el diálogo. Justamente el filósofo de la ciencia Charon plantea desde su propia perspectiva una posición que acerca los planteamientos de Hawking y Theilhard cuando reflexiona:

“Después de haber seguido con el pensamiento la posible orientación de toda la evolución del Universo; después de haber entrevisto este progreso continuo del conocimiento hacia el saber cada vez mayor; después de haber asistido a este esfuerzo del “psiquismo” para extenderse sobre la materia y dominarla, finalmente hasta el punto de hacerse preponderante; después de haber esperado para un futuro más o menos remoto un conocimiento absoluto; después de haber pensado, en fin que todo esto, acabará como una historia edificante en que el bien (simbolizado por el espíritu) derrotará al mal (la materia), después de todo esto, ¿debemos darnos por satisfechos?

Obviamente quedan muchas preguntas sin respuesta porque la cosmología ha planteado - independientemente de los aspectos que aún quedan en blanco - el “cómo de la evolución”, pero deja totalmente a oscuras aún el planteamiento a la pregunta del “¿por qué?” Charon prosigue en su reflexión y plantea: “¿Por qué existe el Universo? ¿Qué significa toda esta evolución, esta transición de la materia hacia el espíritu, estos errabunlos por el camino del bien o del mal? ¿No hubiera sido más sencillo que todo esto no hubiese existido? ¿Qué no hubiese habido nunca Universo ni espíritu? ¡en tal caso nunca hubiera habido bien, sin duda, pero tampoco hubiera habido mal! ¿Cuál es en definitiva, la significación profunda de todo el espectáculo que nos ofrece la realidad exterior?”.

Evidentemente que Charon no tiene tampoco la respuesta -como ninguna persona la ha tenido al presente- y por lo tanto termina de contestarse sus propias interrogantes de la siguiente manera: “A primera vista podemos preguntarnos si tiene sentido plantearnos semejantes interrogantes. ¡pues si nos lo planteamos es precisamente porque el Universo existe! ¿Pero no peca de excesiva facilidad esta respuesta?. Después de todo no es seguro que sea posible responder a estas preguntas antes del último momento en que todo se habrá convertido en espíritu. ¿Pues no es precisamente el deseo de conocer cada vez más lo que constituye el elemento motriz necesario para este impulso continuo de lo psíquico hacia su objetivo?" Y termina Charon: y ¿el interrogante no constituye acaso el último polo de atracción del conocimiento...?

Uno de los problemas que apuntan los científicos positivistas es que los planteamientos de Theilhard parten de una visión idealista, más propiamente romántica - aunque con substrato científico - y por lo tanto las propuestas de convergencia Ciencia-Fe tienen esa misma particularidad, de allí que sea necesario conocer el criterio de científicos con una posición no proclive a los planteamientos de Theilhard, como es el caso -por ejemplo- del propio Hawking.

LAS RAZONES DE HAWKING.

De previo a examinar el criterio de otros científicos, conviene examinar más de cerca los conocimientos metafísicos del cosmólogo inglés.

En los años 70, cuando Hawking preparaba su tesis doctoral, el cosmólogo “cree” que existen las singularidades ( el Universo seria justamente una de ellas) y por eso - junto con el matemático Roger Penrose desarrolla una serie de técnicas matemáticas (que llevan al teorema de la Singularidad), que demuestran - fehacientemente - “que si los planteamientos de la Relatividad General son correctos, cualquier modelo razonable del Universo debe iniciarse con una singularidad; y por lo tanto la Ciencia está en capacidad de predecir el inicio del Universo, pero no como este se inicia, porque para ello se debe recurrir a Dios”.
Para inicios de los ochenta, trabajando con Jim Hartle, Hawkings cambia de criterio y utiliza el artificio matemático cuántico de Richard Feymann “La Suma de Historias”, para demostrar que el Universo también pudo haber comenzado sin una singularidad. Para ello las condiciones teóricas asumidas - como una probabilidad - parten de la idea que el comienzo es en un punto del espacio común y corriente con “tiempo imaginario” (esto es un concepto matemático serio que se asume como una dirección angular de 90º grados con respecto al tiempo real). Una vez formulado el cálculo para cada partícula en determinadas condiciones y hechas las sumas, se vuelve a trabajar en el tiempo real.

Ahora bien la selección de un inicio con o sin singularidad es totalmente arbitraria, porque el artificio matemático de Feymann, permite trabajar todas las posibilidades que se desee; por lo tanto la escogencia de Hawking no es de carácter físico, ni matemático, sino estética y aún de carácter anti-religioso,propio de la teorización británica , porque le permite quedarse en el reino de la ciencia y eliminar las concesiones a la fe. La singularidad obliga - necesariamente - a pensar en un Creador, porque en ella las reglas físicas se quiebran por completo, mientras que su ausencia permite trabajar las ecuaciones sin la presencia implícita de Dios, lo que incomoda a los agnósticos - o en el caso particular de Hawking - a un practicante budista para ese entonces- que como se sabe es una creencia religiosa que no se plantea la existencia de un Dios Creador.

Para finales de los ochenta Hawking profundiza en su modelo, junto con el matemático Jonathan Haliwell, y - de esta vez - incluye - además el concepto de la “inflación”, prefiriendo la solución del ruso Andrei Linde para resolver la Suma de Historias. En realidad al asumir a priori que el Universo se inicia sin singularidad, tampoco elimina a Dios, aunque Hawking señale que lo que opera en esas condiciones son las leyes universales. Siempre - y el propio Hawking lo reconoce - habría que preguntarse: ¿Y quién hizo las leyes...? La respuesta es, seguramente: un ser inteligente de orden teológico y teleológico.

Así si el Universo comienza con una singularidad, la ciencia no puede explicar el nacimiento y se debe recurrir a la causa eficiente: Dios; pero si el Universo comienza en un punto cualquiera predeterminado por las leyes físicas, Dios no interviene - porque va en contra de la lógica científica - admitir que el Ser Superior viola las leyes que estableció, lo que conlleva como consecuencia la futilidad de la ciencia que no podría explicar nada si lo que gobierna al Universo es la arbitrariedad. Pero como la ciencia si puede explicar muchas cosas, se asume como un signo de inexistencia de arbitrariedad y por tanto - se extrapola de esa condición - que también debe ser válida para explicar el inicio del Universo.

La consecuencia teórica si se escoge espacio-tiempo curvados con singularidades es que todos los probables estados en que se desarrolle el Universo no será el resultado de la predicción teórica; esto no es posible saber - desde el inicio - como evoluciona el modelo. Si por lo contrario la selección excluye espacio-tiempo curvados con singularidades, se conoce - desde el inicio - la forma en que el modelo evoluciona y permite, por lo tanto, deducir el final del Universo.

El propio Hawkings es consciente de que esto no es muy ortodoxo, porque comenta su propuesta así: “De cierta manera, la propuesta acerca de que el estado del Universo esta determinado tan solo por la suma de historias que eliminan la singularidad; es como el cuento del borrachito que busca una llave perdida bajo la luz de un farol público: no fue allí donde la perdió; pero es el único lugar en que puede buscarla. De manera similar el Universo puede que no se encuentre en un estado definido por la suma de historias sin singularidades, pero es el único estado en el que la ciencia puede predecir cómo es el Universo...”. Y luego agrega que esto es cierto, pero bajo “los límites establecidos por el Principio de Incertidumbre (de la Mecánica Cuántica)”.

La utilización de un artificio extraído de la Mecánica Cuántica para tratar de conocer la evolución del Universo es ciertamente novedosa y por eso ha sido muy criticada, ya que si el artificio trabaja bien a nivel de partículas es poco riesgosa la predicción y ubicación de partículas sencillas; pero cuando se trata del Universo como un todo, las predicciones son altamente riesgosas porque puede resultar de todo, como el propio Hawking lo admite: “...la propuesta que toma en cuenta espacio-tiempo específicos, sin singularidad, puede servir para dar cuenta de todas las complicadas estructuras que hay a nuestro alrededor. Pero no hace una sola predicción del Universo; más bien predice una familia entera de posibles historias, cada una con su propia probabilidad”. Y luego con humor británico agrega: “Puede haber una posible historia en la que Walter Mondale ganó la última elección presidencial, aunque, tal vez, la probabilidad es baja ...”.

Si bien es cierto que la comunidad científica no desmerece la obra de Hawking por sus altibajos humanos, muy propios de todos los seres humanos, sino que le enaltece por sus contribuciones, cabe preguntarse: ¿por qué la comunidad eclesiática, no hizo lo propio con Theilhard?

La práctica de los científicos -a quienes mucho se critica en círculos filosóficos y religiosos está bajo la disciplina de presentar en sus medios el resultado de sus trabajos. Cierto que la competencia es difícil y llena de particularidades nada agradables ni solidarias, pero una vez que un científico llega a dominar su materia y hace aportes sustanciales, cambia el trato hacia él y se le respeta mientras mantenga el nivel; luego cuando su aporte baja se le mantiene el respeto en razón de sus aportes pasados.

En el caso de Theilhard el respeto de los seglares desperdigados por la Tierra no lleva el vacío de su comunidad de pensamiento y fe. ¿Por qué ha de pesar más el código canónico que la fraternidad como hermanos? Y ¿por qué debe ser en grupos de capilla en donde se diriman las verdades científicas? ¿Aún más por qué no es participativo el proceso si a todos nos atañen los resultados? .

Quizá las preguntas pueden parecer impertinentes e irrespetuosas, pero de seguro que muchos intelectuales que han abrazado la fe cristiana deben formulársela, al punto que el Vaticano ha creado desde 1582 un Observatorio Vaticano en Roma (Specola Vaticana) establecido por el Papa Gregorio XIII y trasladado a Arizona en la década de los años 80 por los problemas de la contaminación luminosa en Roma. Y por las mismas razones la Iglesia tiene un concilio de científicos que discuten en su seno la situación de avance de la ciencia, que no puede obviarse desde el plano de la Fe. Esa Comisión fundada por el Papa Clemente VIII en 1603 , es presidida por Galileo Galilei, luego – a raíz del enfrentamiento con Galileo, en 1986 se fortalece bajo el papado de Juan Pablo II que la integra con 80 miembros de alto relieve científico en diversas disciplinas.

LA CONCEPCION DEL UNIVERSO Y DE DIOS SEGÚN DAVIES

El cosmólogo contemporáneo de Hawking, el inglés Paul Davies ,tambien agnóstico, hace estos planteamientos acerca de la “intervención” de Dios en el Universo:

La religión cristiana (que es la que usa como referencia) plantea que Dios es omnipotente y omnisciente, por lo que pudo haber creado cualquier tipo de Universo a su entera y libre elección sujeta, exclusivamente, a su entera Voluntad Divina.
Sin embargo - aún admitiendo esa postura - no es posible admitir que Dios hiciese el Universo violando sus propias reglas lógicas expresadas en las Leyes Naturales.
Por lo tanto la primera aseveración debe restringirse afirmando que si bien Dios pudo haber hecho cualquier tipo de Universo, tal posibilidad está limitada por el hecho de que éste debe ser lógicamente consistente.
De lo anterior se deduce que, si efectivamente Dios hizo el Universo de acuerdo con una única manera lógica, entonces no tuvo ninguna oportunidad de escogencia, tal y como planteó en una oportunidad Einstein quien afirmara: “en lo que estoy realmente interesado es en saber si acaso Dios pudo haber hecho el mundo de una manera diferente, esto es en el evento de que la lógica dejara paso a tal posibilidad”.
El hecho es que si por simple lógica debe entenderse que sólo habría una forma de hacer el Universo, de inmediato surge la pregunta: ¿para qué se necesita entonces un Creador?
¿Para qué un Creador que se solase en “pulsar” un botón simplemente para ver que pasa si ya - de antemano - conoce la respuesta?
Más aún, tal acción no requiere de la existencia de una “mente”; basta un “mecanismo” que “dispare el proceso” pero, resulta que en las fluctuaciones cuánticas - como se supone nació el Universo - ni siquiera se requiere de este.
Por lo tanto la tesis de una “solución única” para la “ecuación fundamental lógico - matemática del Universo” plantearía, de inmediato, la conclusión de que tal solución no requiere la existencia de Dios.

El mismo Davies se pregunta si la respuesta debe ser necesariamente esa o si por lo contrario podría plantearse de otra manera y ensaya la siguiente respuesta de corte eminentemente panteísta:

El Universo no requiere de la existencia de un ser sobrenatural para su diseño y creación.
Dios puede ser un ente natural (una mente) existente como parte de un único Universo físico.
Por supuesto ello no implica que esté en “alguna parte”; o hecho de “materia diferente”.
Por lo tanto el Universo físico como un todo sería el medio de expresión de la mente de este Dios natural y por ello el concepto supremo holístico - quizá muchos grados por encima - de la mente humana.

Primera Conclusión: De aceptarse esta propuesta es de crucial importancia saber más acerca del origen y destino del Universo, pues de ello se colige: a) Si la mente requiere organización, su existencia está regulada por la segunda ley de la termodinámica. b) Dado que el Universo en su totalidad experimenta un proceso global de deterioro por el aumento de la entropía: ¿significa esto que el concepto “Dios” está sujeto al mismo proceso y por lo tanto Dios morirá también?

A las interrogantes que Davies se plantea encuentra - a su vez - respuestas de la siguiente naturaleza:
Las alternativas físicas para el Universo sean una expansión infinita o una contracción en una singularidad, plantean la desaparición de éste Dios natural en cualesquiera de estas dos posibilidades.
La única posibilidad de garantizar la presencia infinita y eterna de Dios sería que el Universo fuese del tipo predicho por la teoría del Estado Estacionario.
Esta situación plantea al científico un problema que consiste en preguntarse: ¿para qué sirve el trabajo de buscar y encontrar las leyes que rigen el macrocosmos y microcosmos, si todo se plantea luego en términos reduccionistas?

Las soluciones metafísicas insisten en buscar un marco holístico que vaya siempre más allá de un fenómeno, una ley, un principio o de fenómenos, leyes y principios.
En ciencia no es posible una aproximación de esa naturaleza ya que desborda las posibilidades del conocimiento comprobable, como si ha tratado de hacerlo el movimiento vitalista, que parte de una presunción holística no comprobada a priori. La física hace sus mejores contribuciones al conocimiento cuando se mantiene en el ámbito propio del reduccionismo, por lo contrario el punto de vista holístico es el más apropiado para otras disciplinas (la política, la sociología) o para describir sistemas explicativos aplicables a esas disciplinas (la teoría de juegos, la teoría de sistemas).

Por supuesto que la Física tiene conceptos holísticos, como por ejemplo la Termodinámica, la Teoría Cuántica o la Física de la Auto - Organización de Sistemas.
Es necesario - sin embargo - , dejar aclarado que estos conceptos holísticos no implica involucrarse en aspectos relativos al propósito o a la moralidad de su existencia, por ejemplo.
En consecuencia: cuando se pregunta que si el proceso de organización del Universo que salta como resultado del estudio desde la perspectiva de la Física, emergen nociones sobre la Naturaleza de Dios o sobre sus designios o acerca del Bien o del Mal, la respuesta es invariablemente negativa.

De ninguna manera el Universo muestra paz, calma o tranquilidad; por lo contrario, la violencia parece ser el signo que dirige su construcción (desde el violentísimo Big Bang), hasta las colisiones galácticas, las erupciones estelares, la actividad de los agujeros negros, el trabajo de la gravitación y otras manifestaciones de la transformación energética de la materia.
Todas esas manifestaciones de la Naturaleza son violentas pero desde el punto de vista moral son neutras y por lo tanto no cabe la aplicación de los término Bien o Mal para referirse a ellas.
El concepto de Bien o Mal es aplicable al pensamiento y es procesado por la mente pero no se aplica a la materia.

Segunda Conclusión: a) La ciencia se opone a la religión. b) La ciencia ha descubierto verdades y apartado mitos. c) Las ideas tradicionales acerca de Dios, el Universo y el Hombre han sido barridas por los descubrimientos de la ciencia. d) La ciencia ha aportado la idea de una mente abstracta, holística, con patrones organizacionales precisos que ha dejado de lado los errores reduccionistas propios de la filosofía.

Tercera Conclusión: Por eso es preciso concluir que la ciencia puede ofrecer un camino mejor que la religión para conocer el Universo y para la búsqueda de Dios; pero a la vez se requiere conocer el Universo desde todos sus diferentes ángulos de conocimiento: a) Reduccionismo, b) Holismo; a) Matemático, b) Poético. Pero también por medio de las fuerzas, campos y partículas, e igualmente a través de los conceptos de bueno y malo; porque sólo así es posible que los hombres puedan llegar al conocimiento de sí mismos y consecuentemente puedan entender el significado del Universo, nuestro hogar.

Corolarios: La Física puede explicar el contenido, origen y organización micro y macro del Universo; pero la Física no puede explicar las Superleyes de la Física misma.
Tradicionalmente se le acredita a Dios haber dispuesto tales Superleyes de la Naturaleza y se le acredita haber creado todas las cosas (espacio, tiempo, átomos, personas) sobre las que operan tales Superleyes.

Para que el Universo exista debe haber leyes y para que el Universo se haya creado a partir de una fluctuación cuántica la Ley que lo permite debe existir, y sobre este punto hay tres posibilidades que se plantea a los científicos:

“No importa la razón por la cual las leyes son como son. Existen y punto, lo demás carece de sentido preguntarlo.
Las leyes son como son debido al “Principio Antrópico” esto es porque hay observadores que las pueden apreciar. Así de lo contrario, el Universo no tiene razón de ser.

Quizá las leyes - o bien la Gran Superley existe - por ser el “Único Principio Lógico Posible” y Davies defiende precisamente esta opción.

Ahora bien, el reduccionismo si bien facilita el conocimiento de una parte, enmascara el conocimiento del todo, como lo señala una recomendación de la ONU: “Toda auténtica actividad humana implica el diálogo, el compartir con otros: la comunicación, sin la cual no es posible la vida en sociedad. Tal comunicación se requiere para lograr vencer los obstáculos que imponen las etiquetas apriorísticas o el lenguaje agresivo. La tentación peculiar del pensamiento es el monólogo; pero basta encerrarse en el propio sistema de ideas para aniquilar ipso - facto la posibilidad de diálogo. Por eso importa establece la verdadera naturaleza del pensamiento; tanto más abierto al diálogo, más fecundo y libre será. Pero para que sea así, es preciso que el pensamiento cumpla con tres requisitos: a) pensar lo que se piensa; b) ser contemporáneo de lo que se piensa; c) pensar con ideas esclarecidas.

La suma de estas tres variables impiden la dispersión, facilitan la reflexión y mantienen la actualidad; pero sobretodo ejercitan para la tolerancia, requisito necesario - casi vital - para que la vida sobre la tierra se enfile en vectores positivos en función de conocimiento, humanidad y sociabilidad.

En esas líneas se inscribe, precisamente, la necesidad de aliviar la tensión entre lo cosmogónico y lo cosmológico, para lo cual la pregunta de Hawking y las respuestas de Theilhard inducen los caminos.

También el astrónomo y exobiólogo norteamericano Carl Sagan, desde una posición agnóstica, plantea la necesidad de la búsqueda que alivie todas las tensiones que afligen a la humanidad en su libro “Cosmos” cuando afirma: “Cada aspecto de la Naturaleza revela un profundo misterio y provoca en nosotros una sensación de maravilla y de reverencia. Teofrasto quien escribió: “La superstición es cobardía ante lo Divino”, estaba en lo cierto Quienes se asustan del Universo tal como es, quienes proclaman un conocimiento inexistente y conciben un Cosmos centrado en los seres humanos preferirán los consuelos pasajeros de la superstición. En vez de enfrentarse con el mundo lo evitan. Pero quienes tienen el valor de explorar el tejido y la estructura del Cosmos, incluso cuando difiere de modo profundo de sus deseos y prejuicios, penetrarán en sus misterios más profundos”.

Sagan prosigue en su elucubración y agrega a su pensamiento la idea de que en la Tierra no hay ninguna especie que haga ciencia, puesto que ésta es una invención totalmente humana que evolucionó por selección natural en la corteza cerebral por una sola razón: porque funciona, aunque no es perfecta y aunque puede abusarse de ella es una herramienta que se autocorrige y recuerda que la ciencia tiene dos reglas:

“Primera: no hay verdades sagradas; todas las suposiciones se han de examinar críticamente, los argumentos de autoridad carecen de valor.

Segunda: Hay que descartar o revisar todo lo que no cuadre con los hechos. Tenemos que comprender el Cosmos tal como es y no confundir lo que es con lo que queremos que sea.

Lo obvio es a veces falso, lo inesperado es a veces cierto. Las personas comparten en todas partes los mismos objetivos cuando el contexto es lo suficientemente amplio. Y el estudio del Cosmos proporciona el contexto más amplio posible. La actual cultura global es una especie de arrogante advenedizo. Llega a la escena planetaria siguiendo a otros actos que han tenido lugar durante cuatro mil quinientos millones de años, y después de echar un vistazo a su alrededor, en unos pocos miles de años, se declara en posesión de verdades eternas.”

Sagan declara que este es un mundo que está cambiando tan de prisa que esa situación que describe es una receta para el desastre y termina: “No es imaginable que ninguna nación, ninguna religión, ningún sistema económico, ningún sistema de reconocimiento, tenga todas las respuestas para nuestra supervivencia. Ha de haber muchos sistemas sociales que funcionarían mejor que los existentes hoy en día. Nuestra tarea, dentro de la tradición científica es encontrarlos".

Por parte de la Iglesia durante los papados de Juan Pablo II y Benedicto XVII el tema de la relación entre Ciencia y Fe es importante y recurrente y por ello hay literatura especializada que se encuentra en documentos que tratan estos temas:
1. Las posibilidades y límites de la ciencia,
2. La ausencia de oposición entre Ciencia y Fe,
3. El respeto y colaboración que muestra la Iglesia ante la Ciencia,
4. La necesaria colaboración de la Ciencia con la Filosofía,
5. El compromiso ético de los científicos
6. El respeto al ser humano por parte de la Ciencia y la Técnica
Es obvio que no hay un acuerdo tácito entre científicos y teólogos sobre estos temas ,sino que la discusión que prevalece en el seno de la Comisión refleja-al igual que en todos los órdenes de la vida ,las distintas posiciones sobre los temas tratados.


¿QUE ESPERAR DE LA COSMOLOGÍA?:

Para obtener la respuesta que inquieta a Sagan parece pertinente preguntarle a los científicos que trabajan en ese campo y están familiarizados con el Universo desde sus particulares puntos de vista, sin embargo, no es fácil que ni los propios cosmólogos tengan una respuesta. Por ejemplo, relata la historia que el antiguo Parménides afirmó que: “Descubrió que el observador siempre permanece extraño a lo que observa y que el sistema que se superpone a la realidad para observarla le pertenece a él, al observador y no a lo que observa”.

En efecto: en los albores del siglo actual Albert Einstein acuñó la frase: “Dios no juega a los dados”, con lo que repetía en jerga contemporánea la inquietud del filósofo eleático.

A mediados de la década pasada Stephen Hawking agregó a la aseveración einsteniana esta frase de su cosecha: “Dios no sólo juega los dados, sino que los lanza donde éstos no pueden verse”, aludiendo socarronamente a los agujeros negros como su eventual destino”, y a finales del año 92 el cosmólogo chileno Claudio Taitelboim en el Encuentro de Mazapán, efectuado en Huelva, España, nos recuerda que: "El Universo es un verdadero rompecabezas, en el que todos sus componentes están mutuamente amarrados y si se cambia una pieza o si se la modifica el rompecabezas se echa a perder".

Lo que no dijo el cosmólogo chileno es que, pese al gran avance que significa la cosmología del Big Bang, aún no se conocen todas las piezas del rompecabezas y si se le preguntara el por qué, de seguro su contestación no sería más que una variante ingeniosa de las tres frases anteriores ya que lo usual - como lo revela la lectura de la literatura sobre el tema - es que los cosmólogos suelen ocultar sus ideas metafísicas tras juegos de palabras. Resumir el Big Bang o al génesis como explicaciones de la aparición del Universo coloca al hombre frente a una convergencia de explicaciones - si se desea verlo desde esta perspectiva, y ya no de frente a una disyuntiva.

Si se sobre simplifica el panorama a raíz de la prueba encontrada por el satélite COBE en junio de 1992 y las comprobaciones posteriores (finales de 1995) la única explicación para la llamada cuestión “del comienzo del Universo” obliga a afirmar con toda seriedad que la Teoría o Modelo Standard del Big Bang oficial más en boga ,como explicación que la ciencia le ofrece a la Humanidad. Cierto es que quedan aún muchos “cabos sueltos” sobre la forma en que aparecen luego toda clase de “estructuras semilla” enunciadas como explicaciones teóricas y el paso entre éstas y las actuales estructuras observadas y catalogadas empíricamente; pero esto no invalida la explicación cosmológica de la forma en que se inicia el Universo. Cierto también que es durante el Tercer Milenio que algunas conjeturas que dejan el modelo Big Bang en condiciones de ser solo un proceso de algo más vasto y complejo comienza a perfilarse con más fuerza, pero ese tema lo abordaremos luego.

Si esto es así todas las otras explicaciones cosmológicas pasan a ser una referencia de orden histórico - aunque de algunas de ellas se extraigan planteamientos que apuntalen el modelo del Big Bang en sus otras facetas complementarias. Pero la situación respecto a explicaciones no científicas, esto es, a las cosmogonías de origen religioso o espiritual no corren la misma suerte de las explicaciones científicas rivales de la Cosmología del Big Bang, dado que la motivación para su formulación encuentra asidero no en la ciencia sino en la religión, el esoterismo o la mística, o la simple seguridad personal cuyas motivaciones son de distinta naturaleza y se encuentran arraigadas en las profundidades de la humanidad como constantes universales o arquetipos, según planteara el psicoanalista Carl Jung.

Expresado de otra manera: aunque el planteamiento del Big Bang como explicación de la aparición del Universo conocido se oficialice, las motivaciones que han dado origen a explicaciones cosmogónicas seguirán existiendo - aunque se modifique el esquema de referencia que pasa automáticamente de un parámetro de “eternidad” o de “siempre existencia”, a uno en que la flecha cosmológica tiene un inicio: 13.700 mil millones (millardos) de años.


CREACIÓN DEL UNIVERSO POR EL PUNTO OMEGA (DIOS)

Tradicionalmente la creación del Universo se ubica en el eje temporal, pero en el año 1994 , el cosmólogo Frank J. Tippler de la Universidad de Tulane la presenta en el eje espacial y se fundamenta para hacerlo en el criterio de algunos teólogos, que refuerzan su aproximación al tema, desde el punto de vista de la teoría cuántica de campos. Tipler utiliza el concepto que había ya puesto de moda Theilhard de Chardin entre 1916-1955 y lo que busca el cosmólogo es una unión desde el ángulo de la Ciencia con la Fe. Hay que advertir que su intento fue sumamente controvertido . Ahora bien ,sus consideraciones son las siguientes:

De acuerdo con Tipler ,quien emprende la tarea ayudado por el teólogo alemán Wolfhart Pannenberg A lo largo de los últimos dos mil años, se ha dado en la teología dos significados bastante diferentes a la expresión "creación del Universo por Dios".
a) El primero es que el Universo físico tiene una edad finita, es decir, que el propio tiempo ha tenido un comienzo.
b) El segundo afirma que el Universo físico no se sostiene a sí mismo en su existencia, y por tanto se sumiría en la no existencia si no fuera por la continua acción de Dios, que lo mantiene existiendo.
De lo anterior surge una pregunta: ¿Qué tiene que decir la ciencia al respecto acerca de estos dos puntos y se contesta asi:

Primero: No hay ninguna dificultad de tipo científico con la primera interpretación. La teoría de la Gran Explosión (Big Bang), que es el modelo aceptado en general en la cosmología moderna, consiste precisamente en una teoría física concreta sobre la creación del Universo físico a partir de la nada hace un período finito de tiempo, correspondiente aproximadamente a unos 20.000 millones de años, medidos en lo que se denomina "tiempo propio".

Segundo: La teoría del Punto Omega, aporta una forma de conseguir que la segunda interpretación sea igual de precisa. Para ello se necesita un modelo físico de cómo podría el Universo llegar, mediante el colapso, a dejar de existir... Ahora ya se sabe cómo producir semejante teoría.

En otras palabras, es necesariamente verdadero que existe una historia futura que lleva desde la situación actual del Universo hasta el Punto Omega.

Y la conclusión que sigue es: por lo tanto: es necesariamente cierto que, hagamos lo que hagamos, no podemos estar separados para siempre de Dios. Quizá el que mejor expresó esta relación lógicamente necesaria fue San Pablo en su Carta a los Romanos: "Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni principados, ni virtudes, ni lo presente, ni lo venidero, ni la fuerza, ni todo lo que haya de más alto, ni de más profundo, ni otra ninguna criatura podrá jamás separarnos del amor de Dios..." (Romanos 8,38 - 8,39).

Similitud: La existencia necesaria de todas las historias del mundo que llevan hasta Dios es -en todos sus detalles importantes- idéntica a la noción tradicional cristiana, llamada emanantismo, sobre la forma en que Dios creó el Universo. El emanantismo se introdujo en la doctrina cristiana a través de Agustín de Hipona, pero la idea procede originariamente de Platón. En su diálogo Timeo, Platón sostiene en primer lugar que Dios quiso que toda la realidad se aproximara a Él tanto como fuera lógicamente posible.

A continuación Tipler se introduce en lo que denomina: “ Las razones de Dios” y expone:
Indaguemos, por tanto la razón por la cual aquel que estructuró e hizo traer a la existencia este Universo actuó de tal modo. Era bueno; y en lo bueno no puede jamás surgir ningún tipo de envidia sobre ninguna cuestión. Por tanto, careciendo de envidia, quiso que todas las cosas se acercaran lo más posible a ser como Él. Que esta sea la causa válida por encima de todas para traer a la existencia y ordenar este mundo, es algo que haremos bien en aceptar de boca de los hombres sabios.

Si el Primero es perfecto, absolutamente perfecto y por encima de todo, y es el comienzo de todo poder, entonces debe ser lo más poderoso de lo que existe, y todos los demás poderes deben actuar imitándolo parcialmente. Pero se constata que los otros seres, al llegar a la perfección, dan otros; no son capaces de mantenerse en sí mismos; producen...¿Cómo entonces podría lo más perfecto seguir siendo auto contenido -si bien Primigenio, el Poder de todo, cómo podría darse a sí mismo...?

No se puede imponer ningún freno a este poder, ni ninguna limitación debida a la envidia; debe moverse para siempre hacia afuera hasta que el Universo se encuentre completado hasta en su más remota posibilidad. Por tanto, todo viene generado por un poder inagotable que se regala al Universo, del cual ninguna parte podrá ver sin comprobar que algo tiene en común con su ser.

Por consiguiente: El Universo emana de Dios; toda la realidad procede de Dios hacia afuera y hacia abajo, hasta que se hayan realizado todas las posibilidades que relacionan a Dios con una criatura dada. Ante la pregunta de por qué Dios no creó todas las cosas iguales al principio, Agustín contesta lo siguiente: "Si todas las cosas fuesen idénticas, todas las cosas no existirían; pues la multiciplidad de los tipos de cosas que constituyen el Universo -la primera y la segunda, y así, hasta llegar a las criaturas de nivel más bajo- no existiría".

De seguido Tipler se plantea que hay una Frontera del Punto Omega: en este punto “tienen existencia física necesaria todas las historias de un Universo concreto en un instante de tiempo y que lleven necesariamente al Punto Omega”, pero agrega una condición extra : “ debe entenderse claramente que la diferencia esencial entre el procedimiento de la creación en la teoría del Punto Omega y el punto de vista tradicional es que la jerarquía de creación es de carácter temporal, en vez de espacial”.

Aquí hay una semejanza importante con los puntos de vista de Theilhard pues Tipler nos plantea que: si bien el cosmos pensado anteriormente era de carácter estático este que el plantea es distinto, porque es un cosmos dinámico y en evolución ,para lo cual se apoya en ideas de Arthur O. Lovejoy , norteamericano, especialista en historia de las ideas, quien señala, por su parte que la Gran Cadena del Ser (Great Chain of Being ) incluye toda una jerarquía llena de seres( desde los más elementales de la creación hasta Dios mismo) ,concepto espacial que debe moverse todo en su conjunto –en el eje temporal- hacia el Punto Omega. Para dar congruencia entre el eje espacial y el eje temporal y siempre basado en la idea de Lovejoy ,Tipler afirma que hay un “Principio de Plenitud”, que significa la relación permanente de todos los seres con Dios ,que es a la vez “ Generador de una Fuente perfecta infinita”.


Discusión Teórica: Para entender la propuesta de Tippler es necesario distinguir claramente a nivel global entre el tiempo y el espacio sobre estas premisas:
a) Para la cosmología cuántica tradicional, en el Universo, no existe el tiempo al nivel físico más elemental. La función de onda del Universo (“h”) es lo único que hay sin referencia en la función de onda a ninguna variedad tetradimensional (M) ni a una métrica tetradimensional tipo Lorentz (g).
b) Para la ontología, no existe el tiempo, (se ha afirmado que Dios es Eterno y está en todas partes) porque todo se encuentra sobre la variedad tridimensional espacial “S”. Y aunque sentimos el tiempo como algo que sucede, en realidad lo que percibimos son únicamente “relaciones entre los objetos -configuraciones de los campos físicos- en el espacio”.
En consecuencia, el concepto tiempo y la historia sólo podrían ser verdaderamente reales si las relaciones espaciales entre los diferentes campos físicos nunca retornaran a un estado anterior.
c) En la cosmología cuántica, no existe espacio-tiempo en el que puedan modificarse las relaciones espaciales entre los campos. En su lugar, lo único que hay son caminos (trayectorias) en el conjunto de los (“h,F”) de todas las posibles relaciones entre los campos físicos sobre “S”. Pero basta con esto, pues cada uno de tales caminos define una historia, un espacio-tiempo completo.

Esto quiere decir que el ámbito de la gravitación cuántica tradicional ha sido más limitado que el de la relatividad general clásica, la cual sí engloba a todas las variedades tetradimensionales M que admiten una métrica de Lorentz (g). Es por ello que la generalización de Hartle-Hawking, que tiene en cuenta todas las variedades tetradimensionales M, calcula la función de onda mediante la formalización euclideana (espacio tridimensional) de la acción de Einstein sobre la integral de camino (con la esperanza de que este procedimiento consiga que la integral de camino sea convergente). En otras palabras, no se admite ninguna métrica de Lorentz en el caso Hartle-Hawking. Las únicas métricas de cuatro dimensiones permitidas son aquellas que son de género espacio (S) en todo punto.

Para Tipler, las variedades tetradimensionales que se tienen en cuenta en el caso Hartle-Hawking en realidad no existen: sólo son construcciones simuladas que sirven para calcular, pero una vez obtenida esta función de onda, se desechan. (Evidentemente, esto va en contra de la filosofía de la física en la interpretación de los Mundos Múltiples, o Mundos Plurales planteada por Hugh Everett , en la que se considera que los caminos son "entidades reales".

La razón más importante para considerar por qué “h” (función de onda del Universo) necesita ser de género espacio, es que se suele interpretar tradicionalmente la función de onda como una amplitud de probabilidad en un instante dado. (Una "amplitud de probabilidad" es una cantidad cuyo cuadrado da la probabilidad). Esta interpretación exige que se diferencie claramente el tiempo del espacio: sólo este último es una variable "cuántica real" que puede pertenecer al dominio de la función de onda. (Esta es la auténtica razón por la que la gravitación cuántica tradicional se ha expresado siempre mediante la formulación hamiltoniana. Sin embargo, esta distinción radical entre el tiempo y el espacio es contraria a la física de la relatividad.

Solución Teórica: Para resolver los dilemas anteriores, Tippler procede así:

1) Concentra la solución matemática sobre el dominio de la función de onda y la interpretación de ésta, para obtener su evolución únicamente a partir de la condición de contorno.
2) Parte del supuesto que el dominio de la gravitación cuántica es el conjunto de todas las variedades de cuatro dimensiones que admiten una métrica de Lorentz (g); en donde el dominio es el mismo que el de la relatividad general clásica pero no de la relatividad cuántica.
3) Demuestra mediante un teorema que todas las variedades tetradimensionales que admiten una métrica de Lorentz, admiten también (una foliación de codimensión unidad). Esto sólo significa que la variedad tetradimensional del espacio (S) puede expresarse en función de un "hojaldrado" (capas) de variedades tridimensionales.

Explicación física: Para facilitar al lector su propuesta teórica, Tippler porcede a hacer un simil físico que permite visualizar su teorema y dice:
a) Considérese este conjunto de variedades (referidas al hojaldrado) como si fuera una "pila de galletas muy finas, superpuestas una a la otra". Cada elemento perteneciente a la fila -es decir, cada galleta- se llama una "hoja", y toda la pila es la "foliación".
b) En condiciones generales, se pueden encontrar foliaciones tales que las hojas consecutivas de la foliación definen instantes diferentes de tiempo. En este caso, la foliación se puede escribir S(t), en donde esa expresión matemática representa la variedad tridimensional cuyo parámetro tiene el valor t.
c) Se sabe que existen foliaciones de este tipo en los espacios-tiempos que no son estables causalmente. (De forma aproximada, un espacio-tiempo "globalmente hiperbólico" es aquel que es totalmente determinista; un espacio-tiempo "causalmente estable", como su nombre indica, es aquel en el que la causalidad no se destruye si se modifica ligeramente: la causalidad es estable).
d) Esta foliación tendrá una métrica h(t) -que podrá ser o no de género espacio en todo punto de S(t)- que se induce de la manera habitual a partir de la cuatrimétrica g sobre la variedad tetradimensional M.

Método: El abordaje matemático, según explica Tippler, consiste en:
1) Dejar que el dominio de la función de onda del Universo esté compuesto por S(t) y los campos F(t) y h(t) que se inducen sobre S(t) mediante el procedimiento habitual de proyección de los espacios-tiempos englobadores (M,g). La dependencia funcional puede expresarse como = (h(t),F(t), S(t).
2) A toda colección de (h,F,S) que no se pueda representar como campos inducidos sobre la hoja de una foliación de algún espacio-tiempo se le asignará (h,F,S)=0.
3) Y al contrario, existirán en general muchos espacios-tiempos (M,g) que admitan la misma (h,F,S). Entre estas habrá unas pocas (o posiblemente ninguna) cuya c-frontera del futuro (definidos de alguna manera el "pasado" y el "futuro") es un punto aislado.

El resultado mediante este método de cálculo deja un punto aislado que queda ubicado en el futuro,al que Tippler lo denomina "Punto Omega" y este manifiesta las siguientes características:
1) La función de onda del Universo es aquella función de onda en la que todos los caminos de fase terminan en un Punto Omega (futuro); la vida continúa en el futuro para siempre, a lo largo de todos y cada uno de los caminos de fase, sobre los que evoluciona hasta alcanzar el Punto Omega.
2) Para dotar a esta condición de contorno de significado físico, es necesario definir la "vida" de un modo exclusivamente físico.
3) La condición de contorno de Hartle-Hawking no verifica la condición de contorno del Punto Omega: al final, la vida terminaría por extinguirse a lo largo de todos los caminos de fase en el Universo cuántico de Hartle-Hawking.
4) Hartle ha indicado que una de las cosas que una condición de contorno para la función de onda del Universo debe cumplir -para ser aceptable- es que pueda explicar la existencia de los caminos clásicos). Sin embargo, hay muchas funciones de onda para las que los caminos de fase -las historias de máxima probabilidad- no se aproximan mucho a ninguna de las soluciones de las ecuaciones clásicas de Einstein; por tanto, no existen caminos clásicos.
5) Para el caso de estas funciones de onda, la historia que observamos sería muy poco probable, y esto no es muy plausible. Si se admite la condición de contorno de Hartle-Hawking, se puede demostrar que los caminos de fase dan lugar a a la homogeneidad e isotropía. En consecuencia, para la condición de contorno de Hartle-Hawking se justifica la existencia de caminos clásicos gracias a la autoselección "antrópica" (concepto que había sido adelantado por varios físicos ,entre ellos ,Brandon Carter en 1973, el propio Tipler, y J.D. Barrow en 1986 y se conocen dos variables, una débil y otra fuerte)

De acuerdo al razonamiento de Tipler, el caso de la condición de contorno del Punto Omega, la existencia de caminos de fase que admitan la vida es básico para la propia condición de contorno, porque el desarrollo y la existencia continuada de la vida es una condición necesariamente lógica y previa. Si hubiera un camino de fase en nuestro actual (h,F,S) en el que no pudiera continuar la vida, el Punto Omega no podría existir.

6) Al analizar la situación desde la perspectiva del principio antrópico débil se ve que, si las leyes físicas se desvían mucho de las leyes de la física clásica entre dos instantes sucesivos, no podríamos seguir viviendo; por tanto, la condición de contorno del Punto Omega exige que al menos de algunos caminos de fase se puedan deducir las historias clásicas reales en las que de hecho evolucionamos.

7) Si se construye un modelo simple cosmológico y cuántico del Universo de Friedman, en el que todos los caminos de fase son caminos clásicos que finalizan en un único punto c-frontera. Sin embargo la vida no podría sobrevivir en un Universo de Friedman con un tamaño arbitrariamente grande en el momento de la expansión máxima, por lo que quedan descartadas muchas historias debido a la condición de contorno del Punto Omega.

8) Si se construye un modelo simple, cosmológico y cuántico del Universo de Friedman cuyo radio en la expansión máxima existe solo durante un período de tiempo demasiado breve la vida no puede desarrollarse en ellos. De manera similar lo mismo sucede con la condición de contorno del punto Omega (las historias en las que el tamaño máximo es demasiado grande o bien demasiado pequeño, quedando eliminadas).

9) La formulación matemática concreta de la condición de contorno del punto Omega la expresa Tippler en su obra en un "Apéndice Científico" y parte de la conjetura que aunque no puede demostrarla, su formulación da, efectiva y realmente una función de onda (única) para el Universo, lo que para el cosmólogo tiene una consecuencia de carácter teológico: la función de onda única del Universo es la representación matemática del concepto cristiano de la Tercera Persona de la Divinidad, esto es: el Espíritu Santo.

Argumentación de sustento: Supóngase que la condición de contorno del Punto Omega diera lugar a una función de onda única. Esto significaría que las leyes de la física y toda entidad que existe físicamente serán generadas por el Punto Omega y sus atributos de vida. (Estos atributos determinan la función de onda del Universo) la cual determina a todo lo demás, es decir todo queda subordinado a esa función de onda única ( el espíritu Santo).

1) En toda interpretación y para toda condición de contorno, la función de onda del Universo es el único campo que da lugar a todos los restantes campos. Esto es, de él emanan los campos electrodébiles, los campos de gluones, los de quarks, los de leptones, en resumen, todos los campos físicos habituales que la física ha logrado determinar Al aplicar la condición de contorno del Punto Omega, este campo “supra determinante” se personaliza. Por tanto, se tiene un campo físico ubicuo que da lugar a todo lo existente, que da vida a todos los seres vivos, y que él mismo está generado por la vida que en última instancia define.


Refuerzo Teológico: En varios artículos, el teólogo alemán Wolfhart Pannenberg ,de quien emanan las ideas de orden espiritual que Tipler trata de definir teórica y matemáticamente, ha sugerido que existe un "campo físico todavía no descubierto, un campo que está en todo y que puede ser considerado como la fuente trascendente de la vida. Mi afirmación dice Tippler es:
a) Que la función de onda con la condición de contorno del Punto Omega constituye un buen candidato para ser este campo". La condición de contorno del Punto Omega requiere explícitamente que la función de onda obligue al Universo a que en él surja la vida, y que esta vida continúe hasta el punto Omega. Por tanto, al tener en cuenta la condición de contorno del Punto Omega, la función de onda del Universo trae a la existencia a la vida, y la mantiene en ese existir.

b) Además, la función de onda del Universo no se limita a los seres vivos, sino que se encuentra en todos los sitios. Tiene la virtud de la “auto trascendencia”, como lo define Pannenberg: la cual consiste en ser a la vez la actividad de un organismo y la consecuencia de un poder que constantemente eleva a ese organismo más allá de sus límites, otorgándole por tanto la vida..
c) En los textos bíblicos, esta fuerza generadora de vida es el Espíritu Santo. Por consiguiente, existe una coincidencia de la función de onda del Universo ,sujeta a la condición de contorno del Punto Omega, con el Espíritu Santo..

Resume Tipler : Afirmo que esto es razonable, ya que, como he explicado anteriormente, una función de onda es el campo que está en todas partes y que crea y sirve de guía a todos los campos físicos observables directamente; además, la función de onda se personaliza gracias a la condición de contorno del Punto Omega. En consecuencia, la función de onda del Universo a la que se impone la condición del Punto Omega consiste en un campo invisible omnipresente, que guía y da lugar a todo ser, y que en último caso está Personalizado .Y estas son las atribuciones que caracterizan habitualmente al Espíritu Santo .

Y agrega en apoyo a la tesis de Theilhard de Chardin: Se podría también identificar la función de onda del Universo, constreñida por la condición de contorno del Punto Omega, con lo que Theilhard denominó la "energía radial ,esto es : un espíritu que inunda todo y es el motor de todos los procesos materiales, llevándolos más allá de sí mismos, a lo largo de un desarrollo de progresiva espiritualización, hasta converger en la unificación en un centro de unidad perfecta, el cual dará fin al proceso evolutivo y con ello demostrará ser la auténtica causa de su dinámica".

Tipler subraya la propuesta de Chardin diciendo que : "Se trata precisamente de lo que hace la función de onda del Universo sujeta a la condición de contorno del Punto Omega. Según esta condición, la estructura de los caminos de fase (en concreto, su futuro último) da las probabilidades específicas -es decir, existe una pauta a seguir, pero no un control férreo- para todos los caminos. El futuro último guía a todos los presentes hasta sí mismo. Pero esta orientación no es determinista."


COINCIDENCIAS Y DIFERENCIAS ENTRE THEILHARD Y TIPPLER

Por tanto , respecto a la teoría del Punto Omega debida al jesuita Theilhard de Chardin el único análisis físico-matemático de su propuesta se debe al cosmólogo Frank J. Tippler quien hizo su doctorado en 1976 sobre Relatividad General Global con Stephen W. Hawking y Roger Penrose.

En la Cosmogonía de Theilhard la evolución no culmina con el Hombre; de la biosfera, se pasa a la vida pensante (Homo Sapiens) y su planetización le lleva a un nivel cognitivo conjunto, y en un futuro lejano, la energía radial será la más importante frente a la energía tangencial, porque se independiza de ésta. Así: la noosfera dará lugar a un ser omniscente, denominado el Punto Omega que es el objetivo último del árbol de la vida, y en particular de su “rama exploradora”: la especie humana.
En palabras de Chardin: “Así, será el fin y la realización del espíritu de la Tierra. El final del mundo la completa internalización sobre sí misma de la noosfera, que habrá al mismo tiempo alcanzado el límite absoluto de complejidad y profundización. Al final del mundo la destronización del equilibrio (de la Muerte Térmica), separándose la mente, por fin completa, de su soporte material, para que a partir de entonces repose plenamente en Dios-Omega”.

Tipler estima que el párrafo es muy lirico para sacar conclusiones, pero lo intenta con estas deducciones:
1 ) Omega permite que la humanidad pueda escapar de la muerte en general, y en concreto de la Muerte Térmica: ¿Qué sentido tiene descubrir un objetivo en el tren de la evolución, si de manera segura puede que ese objetivo algún día se reduzca a la nada? En orden a satisfacer los requerimientos últimos de nuestro actuar, Omega debe ser independiente del colapso de las fuerzas que han tejido la evolución...Por tanto, hay algo en el cosmos que desafía a la entropía..
2) Omega se encuentra en el futuro final, no dentro del tiempo, sino en la frontera de todo tiempo futuro; y es el límite de todas la secuencias temporales que terminan en él: el propio Omega es el final del todo el proceso, en tanto en cuanto es la culmen del movimiento de síntesis que se encuentra dentro de él.
Omega es parecido a la singularidad existente en la punta de un cono (por esto se califica a Omega como un “punto que sólo puede surgir en un sistema geométrico finito y acotado, como por ejemplo la superficie de la Tierra, porque sólo en un entorno así estará el hombre obligado a sumirse en el Punto Omega: sólo es infinito un sistema acotado, y por tanto sólo en esta clase de sistemas será posible la comunicación entre el ser humano ,ultimo eslabón de la cadena de la evolución y el Punto Omega .

Tipler nos recuerda que el concepto “fuerzas de compresión” propuesto por Theilhard son las fuerzas sociales que surgen en los seres humanos que se comunican entre sí y debe ser esta comunicabilidad sin trabas la que lleva a la Humanidad hacia el Punto Omega El mundo acotado de Theilhard era la Tierra en su finita extensión. No creía que los viajes espaciales serían un elemento importante para la evolución futura de la Humanidad. Incluso, según se desprende claramente del párrafo anterior que si la Humanidad pudiera salir de los confines de la Tierra, probablemente jamás se uniría en el Punto Omega. Ahí hay un error de concepción de Chardin quien no conocía –en su tiempo- que el Universo es un conjunto cerrado. Tampoco sabía que por ser cerrado permitiría escapar de la Muerte Térmica.

Finalmente Tippler admite los siguientes puntos:
a) Aunque la obra de Theilhard haya inspirado el nombre de la teoría del Punto Omega, el contenido real de la misma fue inspirado por el extraordinario artículo de 1979 escrito por el cosmólogo Freeman Dyson, titulado Time Without End: Physics and Biology in an Open Universe (El tiempo infinito: Física y Biología en un Universo Abierto). Se trata de un trabajo importante porque ha sido el primer intento, empleando las leyes conocidas de la física, de calcular rigurosamente lo que deberá hacer la vida para sobrevivir eternamente; por ello: en donde Theilhard especular, Dyson realiza cálculos. En sus cómputos matemáticos estableció sin posible duda que es muy difícil sobrevivir indefinidamente y que esto no puede suceder en cualquier Universo.
b) Dyson funda asi la disciplina de la “teología física”, pues esta misma dificultad significa que el postulado de la Vida Eterna tiene implicaciones experimentales medibles: sólo podrá ser cierto si en nuestro propio Universo se dan determinadas propiedades muy especiales y admite haberse inspirado en un artículo de 1977 del astrofísico musulmán Jamal Islam, quien calculó la cantidad de materia que evolucionaría en aquellos Universos que siempre se expanden. Sobre esa base , Dyson se planteó lo que tendría que realizar la vida para existir a base de la materia que se comportase de esa manera.

Y Tippler termina su obra haciendo filosofía sobre el eventual fin del Universo si es cerrado y difiriendo del punto de vista de Freeeman Dyson para quien no habría escapatoria alguna para el ser humano en el futuro. Tipler por el contrario estima que en un universo cerrado , quizá exista una débil esperanza de sobrevivir. Si se supone que descubrimos que el Universo es por propia naturaleza cerrado y por tanto condenado a morir, ¿sería posible, mediante una intervención inteligente, transformar la materia en radiación para que fluyera en ciertas direcciones a escalas cósmicas, y así romper el carácter cerrado del Universo y convertirlo en abierto, modificando por tanto la topología del espacio-tiempo para que sólo una parte se colapsara, mientras que la otra se expandiera indefinidamente?

Si tiene lugar el colapso de un Universo cerrado, si la gravedad siempre es una fuerza atractiva, y si es válido el determinismo, entonces cada parte de todo el Universo, sin excepción, se colapsará en un tiempo propio finito hasta alcanzar un volumen nulo, llegando a la vez la temperatura hasta el infinito. En tales condiciones: no habría manera alguna en que la vida pudiera detener este colapso.

Pero detener el colapso es la última cosa que querría hacer la vida. Será el mismísimo colapso del Universo el que permita que la vida pueda continuar eternamente. La equivocación de Dyson ha sido suponer que el colapso tendría lugar con la misma celeridad en todas las direcciones. Caso de ser así, desde luego significaría el fin definitivo de la vida; pero esto no tendrá lugar. Debido al caos en las ecuaciones de Einstein, el colapso con la misma rapidez en todas las direcciones es un fenómeno muy inestable, y por tanto muy poco probable en la historia futura.

El colapso a diferentes velocidades en distintas direcciones ( “cizalladura gravitacional”) da lugar a diferentes temperaturas en distintas direcciones, y esta diferencia de temperaturas aporta la energía necesaria para la vida. si la temperatura no tiene límites, entonces habrá energía infinita. Si la temperatura es finita, quiere decir que la energía es finita. Por supuesto, la vida tendrá que modificar su forma para poder sobrevivir las temperaturas siempre crecientes cuando se aproxime el Punto Omega.

Dyson (al igual que Theilhard) ha acertado al considerar que la vida es una manifestación de la complejidad, así como al sostener que la escala de tiempos adecuada no es el tiempo propio, sino el ritmo al que la vida tiene nuevas experiencias.


EL CONOCIMIENTO DE DIOS

Como este cambio de parámetros es ni más ni menos que la aparición de un nuevo paradigma universalista: ¿El Gran Paradigma Físico? que tiene implicaciones de toda naturaleza en la Humanidad, es conveniente hacer un examen de la situación de los movimientos religiosos y los planteamientos esotéricos que tienen como común denominador la búsqueda del Absoluto como arraigo superior que explica la presencia del Universo y dentro de éste, más propiamente de la humanidad. Es obvio que la tarea no es fácil si se desea hacerla desde una posición ecumenista, porque se sacrifica en el intento “matices diferenciadores” importantes; pero con la advertencia de que ésta es una sobre simplificación necesaria se salva - aparentemente - el escollo.


Los avances en el estudio de la mente apenas han comenzado con nuevos paradigmas neuro anatómicos - fisiológicos en los últimos veinte años, y no se vislumbra aún una propuesta que pueda ser fácilmente aceptada. Los resultados en el desciframiento de la forma en que funciona la mente es posible que den paso a una mejor comprensión de la forma en que el ser humano se plantea - y resuelve - el enigma de un ser superior: La Divinidad Creadora que llama Dios.

Sin embargo, los nuevos conocimientos acerca de nuestra mente tienen un fuerte acento tecnológico y muestran un alejamiento de la ruta científica (en su acepción más pura), pero ni siquiera es por esa vía mediante la cual es posible acceder al conocimiento de Dios; como ya lo demostrara en su oportunidad el propio Kant en su “Tratado de la Razón Pura”, dejándonos - de consuelo - un método en su obra “Al Tratado de la Razón Práctica”. Pese a las aseveraciones de Kant, el ser humano ha seguido buscando acercarse a una forma que le permita entender el misterio. Desde que se ha podido reconstruir, por distintas vías, las formas del conocimiento de la humanidad, estas se han agrupado y sistematizado en métodos que pueden reducirse a categorías representativas:
1) La magia es una de ellas y a razón del advenimiento de las nuevas corrientes de corte orientalista, visibles en la “Nueva Era”, ha recobrado cierta vigencia de la cual son buenas muestras el reconocimiento de las prácticas naturalistas, chamanicas a las que se acercan con esperanza los sectores deprimidos socialmente en el Continente Americano y en este proceso tienen - ahora - la compañía esnobista de sectores representativos de la cultura elitista.
2) La religión cristiana - como otra forma de conocimiento - que está pasando por procesos de cambio al resurgir prácticas acentuadas en experiencias colectivas, mezclando prácticas chamanistas y curaciones milagrosas de claro corte sensacionalista, con un genuino “avivamiento espiritual" basado en la relación emocional-colectiva hombre - Espíritu Santo (la tercera persona de la Trinidad Cristiana).
3) La interiorización mental es una tercera fuente de conocimiento, que a veces se presenta como una práctica de fuerte acento psicologista: caso de la utilización de métodos de concentración mental, como los preconizados por “Silva Mind Control” o bien de corrientes orientalistas: caso de los métodos de “Expansión de la Conciencia”, como los que recomienda el Hindú Krisna Gopi; o el médico de la línea ayurvédica Deepak Choppra; o el jesuita Anthony Di Mello, o la física Bárbara Brennan.
4) La filosofía - que en su tiempo fue una decidida cultora de esta búsqueda - hoy día no ofrece ninguna respuesta que pueda ser de interés, ya que está fuertemente doblada sobre sí misma en la búsqueda de un método que le permita reponerse del fuerte golpe que le significó su desplazamiento por la ciencia, que en buena parte hace su propia filosofía y resiste la intromisión de la metafórica en sus planteos cada vez más tecnologizados.
5) El arte - que en su tiempo - sirvió para acercarse al conocimiento de Dios ha perdido el impulso propio y hoy se encuentra en una línea de convergencia con otras corrientes - y particularmente en Occidente - cerca de las líneas vanguardistas del “New Age”, más bien como plataforma tecnológica de éste.
6) La ciencia ficción, que para algunos investigadores es un resurgimiento moderno del antiguo mito ha servido para lanzar ideas atrevidas acerca de la naturaleza, forma y acción de Dios - imaginado de maneras disímiles - pero el propio peso específico de este género literario que permitía exaltar mentes cuando se le accesaba mediante libros, ha ido cayendo en el descrédito con la aparición de la digitalización de imágenes en el cine, la TV y los juegos electrónicos; porque permiten a los antiguos lectores - hoy manipuladores electrónicos - crear sus propias ficciones. El mismo avance de la ciencia - por su parte - ha dejado a la ciencia ficción en una posición marginal como imaginación simbolizante.

En estas circunstancias parece casi inevitable que en lo que toca al conocimiento de Dios el ser humano estaría inhabilitado - para siempre, o por el período en que su propia evolución no se lo permita - a convivir con el Misterio con esa condicionante: ser misterioso y rebelarse a su desciframiento; o ser accesible únicamente por la vía del sentimiento o - como es ahora práctica común, por medio de la histeria colectiva que surge en casi todos los países con graves depresiones económicas y carencia de afecto humano.

El sentimiento inefable de conocer a Dios solo puede experimentarse por medio de la fe, en virtud de la “gracia” (permiso) que Dios concede a los privilegiados cerrando los “ojos del sentimiento” con “fe del carbonero”, (fe ciega) para intuirle, conocerle y convencerse de su real existencia. Hay, sin embargo, seres humanos que no pueden o no desean llegar al conocimiento de lo divino por esa vía tan personalísima, y que si bien es harto sencilla y totalmente fiable para quienes creen no es accesible - o es rechazada - por los que desean conocer la divinidad por otros métodos.

En esa línea específica la historia es plena de ejemplos de seres que, en todas las etapas de la evolución humana, han querido conocer directamente - sin el auxilio de la fe que da la certeza (y por lo tanto no requiere de comprobaciones de otra naturaleza) y los resultados son plenamente disímiles: unos se convirtieron a la fe y se lanzaron luego como propagadores de ella para fortalecerla; otros persistieron en la búsqueda y dieron origen - al no encontrar a Dios - a movimientos que niegan su existencia, otros, también, perdieron la razón en la búsqueda; de allí que el común de las personas suele rechazar este tema alegando que el “solo pensar en El hace perder la razón".

En este apartado de la obra se pretende hacer una breve reseña de métodos de conocimiento de la sustancia Divina, e intentar algunas reflexiones útiles para quienes careciendo de la fe ciega caminan en pos de una solución que les satisfaga.

A mediados de 1991 la NASA ha anunciado “urbi et orbi” que ha encontrado fuertes indicios de elementos prehistóricos - esto es cadenas de sustancias precursoras de vida y - aún más - cadenas bióticas conformadoras de formas elementales de vida en Marte (deduciendo su origen de los hallazgos de un pedazo de roca marciana que llegó a la Tierra hace unos años) aunque su edad data de unos millones de años, cuando el Sistema Solar estaba en proceso de formación.

Ese anuncio, así como la proliferación de supuestos “avistamientos” de OVNIS han creado la idea que el ser humano no está definitivamente solo en el Universo, lo que para algunos es la luz que faltaba para llegar así - de golpe y porrazo - a la convicción de la existencia de Dios. Para otros, por lo contrario el anuncio de la NASA no es concluyente de nada y los OVNIS no son más que proyecciones mentales de manera que la búsqueda continúa. Aparte de este ejemplo que sirve para demostrar como en el campo del conocimiento de Dios hay una mezcla de rigor por una parte y un poco de carencia de sintonía con el sentido a la vida, por la otra, es conveniente hacer un breve recuento de cómo se encuentra la exploración acerca de Dios por otras vías que no sean los métodos teológicos.

Vía histórica: En las décadas de los treinta a los setenta inclusive, en Francia se hizo un esfuerzo serio de parte de muy diversos estudiosos en todas las disciplinas del conocimiento (un esfuerzo de magnitud enciclopédica, puede afirmarse). La aventura de ese viaje del conocimiento fue conducida por intelectuales universitarios de alto renombre agrupados por el Instituto de Síntesis Humana, que buscaba darle al hombre actual un sentido de la vida, agrupando el conocimiento disperso en un eje evolutivo común. Como toda aventura humana esta terminó y con ella quedó enterrado un esfuerzo serio que no fue continuado - o si lo ha sido - ya no tiene las características de la idea inicial, dada la proliferación del conocimiento y la complejidad para encontrarle un eje referencial común - pero además de este, un sentido vectorial - esto es un norte.

El esfuerzo francés, en lo que toca al tema del conocimiento de Dios produjo dos obras de gran mérito: “La Evolución de las Religiones” (particularmente centrada en el cristianismo y lo que le originó históricamente) y un volumen que divide a Jesucristo en dos: “Jesús” y “Cristo”, la primera dedicada a analizar al ser histórico nacido en Galilea y la segunda al Redentor de la Humanidad, originador del Cristianismo.

Las virtudes de estas tres obras (sin demérito de otras contemporáneas y aún posteriores) es que si el lector es muy analítico puede arribar, paradójicamente, a dos conclusiones polares: terminar creyendo en que el Cristianismo es un engaño fruto de errores históricos que hasta ahora la ciencia descubre; o bien, a la conclusión de que los historiadores hacen concesiones con gran facilidad a todo lo que niegue la existencia Divina y - muy particularmente la esencia Divina - de la Segunda Persona de la Trinidad Cristiana: Cristo.

La lectura, meditación y comprobación de cualquiera de estas conclusiones objetivas sigue - curiosamente - alguno de los dos caminos opuestos: si el estudioso parte de una posición de total descreimiento encontrará paso a paso razones para afirmarse en su agnosticismo; pero si tiene otra posición diferente, hallará buenos cimientos para intentar una aproximación hacia la fe por demostración. Y más aún, para quien crea ser muy objetivo encontrará a veces argumentos que apuntan en una dirección y otras que lo hacen en la contraria, lo que demuestra que en la raíz de todos los investigadores se encuentra, como fuego alimentador, sus propias conclusiones, sus ideas apriorísticas, sus sentimientos, voliciones y cogniciones.

En este campo sucede al igual que en la controvertida “ley de los efectos” aplicada a los medios masivos de comunicación; en donde hay investigadores que han llegado a la firme e inconmovible convicción de que no afectan - para nada - el criterio de las personas expuestas a esos medios; mientras que otros investigadores han encontrado pruebas irrefutables de que los medios si influyen - y fuertemente - en la matriz mental de las personas: y por lo tanto sus juicios de opinión no son los propios, sino los sembrados en ellos por la prensa, la radio, el cine, la televisión y otros de menor penetración psicológica.

El intento de conocimiento divino apelando a los esfuerzos históricos ha proseguido por la vía de la arqueología y los hallazgos suelen confirmar muchas de las afirmaciones bíblicas del Antiguo y Moderno Testamento, pero con igual resultado, porque las comprobaciones arqueológicas pueden respaldar la historia bíblica; pero de ella no se deduce - para quienes buscan el conocimiento directo - la divinidad de Jesucristo y de allí, saltar a la divinidad del Dios de Israel (Jehová).

Volviendo a las tres obras históricas citadas es posible seguir objetivamente paso a paso como nace y ha evolucionado la creencia de los seres humanos en un ser superior; para pasar de conceptos nada claros de seres superiores ligados a la Tierra, la Luna, el Sol y otros elementos telúrico - celestiales, a la convicción de la existencia de un Ser Divino creador y de allí a un Dios Salvador.

Al final si se mantiene la objetividad es posible llegar a una conclusión: hay evidentemente una evolución del concepto de lo divino; y esta evolución - para el ser humano que la vivió - no fue fácil, sino conflictiva, muy conflictiva. Lo que no es posible llegar a una etapa conclusiva es a la respuesta: ¿Por qué fue conflictiva?; o más aún ¿Por qué tenía que ser así...? El método histórico no permite ir más allá.

Vía mística: En el pasado y en el presente la vía mística, como un conocimiento metafísico de la Divinidad, por medio de estados de éxtasis ha estado rodeada de fuertes controversias y en toda la historia de la Humanidad los casos de personas que resisten a la crítica y que ncólumenes al examen de la lógica por el uso de este método son francamente muy pocos, aunque todos ellos experimentan el conocimiento de Dios de igual forma: involuntariamente. El conocimiento adquirido mediante éxtasis místicos, no permite afirmar nada respecto de est, sino respecto de quienes entran en verdaderos estados anormales (o patológicos) en donde sus funciones normales responden a "otros estímulos energéticos extracorporales" que no pueden ser vistos y tan solo son percibidos en sus resultados físico-corporales mediante alteraciones metabológicas y junto a ellas, aumento de la clarividencia, la precognición y la premonición de quienes experimentan el fenómeno.

En la cultura oriental los estados de misticismo son sin duda algo mucho más frecuentes que en Occidente y la tradición les asocia con estados de trance en los que se adquiere sin duda alguna la comunión: especie de comunicación íntima en que hay intrasubstanciación entre el místico y el Ser Superior. En Occidente la situación es diferente: la Iglesia Católica es altamente reservada para emitir criterio y pronunciarse oficialmente aceptando el fenómeno - y cuando lo hace - es bajo toda suerte de reservas. Se ha observado, sin embargo que, de frente al fuerte empuje del cristianismo de corte protestante (menos riguroso frente al fenómeno) la jerarquía católica admite con más liberalidad estos acontecimientos que desde mediados de este siglo tienen como epicentro la relación mística con la Virgen María (en el caso de los sectores del protestantismo la relación se daría con la Tercera Persona de la Trinidad cristiana: el Espíritu Santo) y en ambas denominaciones, con mucho menor énfasis con Jesuscristo.

No hay duda que el conocimiento de Dios por esta vía está , entonces, en posibilidad de ser experimentado por muy pocas - poquísimas personas y que tanto en Oriente como Occidente las muchedumbres que observan el fenómeno son - con toda seguridad - presas de diversas formas de alteración de conciencia. La más frecuente es la “histeria colectiva”, que se produce sin que necesariamente medie la voluntad; y en la que juega un papel primordial el contagio de ánimo psicológico alterado; al punto que en muchas de estas actividades se producen reversiones de enfermedades psicosomáticas; o bien, remiten síntomas lábiles. Pero en muy pocos casos hay documentación de esas “curas milagrosas” o de ocurrir son una minoría poco significativa, lo que - con todo - no termina con la credulidad de quienes decidieron creer como un mecanismo de salida a una enfermedad penosa o una situación que les acarrea minusvalía personal o social.

Vía drogas alucinógenas : En l a década de los cincuenta, los experimentos de Aldoux Huxley en México pusieron en evidencia que muchos de los fenómenos de chamanismo experimentados por los curanderos de tribus americanas, eran el resultado de alteraciones de conciencia producidas por la ingesta de drogas alucinantes de naturaleza muy diversa; pero que todas ellas trastrocaban los sentidos, de manera que los olores se veían, los colores se sentían, y así por el estilo. Las experiencias demostraban que superada la barrera de la conciencia los curanderos podían tener un acceso a otras “dimensiones espacio temporales de la mente”, y que desde allí demostraban conocimientos supra - normales, generalmente aplicados a la curación de enfermedades.

Estas experiencias vendrían luego a ser superadas, en todo sentido, por el uso de drogas estupefacientes cuyos frutos son demoledores para la mente de quienes les utilizan como mecanismo no ya de conocimiento suprasensitivo, sino para “evadirse” de los problemas e insatisfacciones. Luego se usaría la droga masiva y universalmente para fines lúdicos, sexuales y de depuración de la mente y esta vía de conocimiento terminó por crear la peor degradación y enfermedad de que padece la actual cultura post - moderna y amenaza - de lleno - acabar con la civilización actual por las asociaciones extra - experimentación que conlleva el uso masivo e indiscriminado de ella y -aparentemente-la única reducción que parece puede tener éxito sería liberar su consumo para bajar la inmensa riqueza y poder que produce a sus traficantes, aunque conlleva otra amenaza: la extensión horizontal de su consumo hacia capas de la población hasta ahora libres de ese flagelo.

Vía Psicológica: Parece altamente natural que si Dios es un ser que se accesa por medio del pensamiento es a la Psicología, la rama del conocimiento a la que es doble acudir para tener conocimiento de cómo se estructura el concepto divino y la interrelación entre sus criaturas - nosotros y el Creador.

La Psicología nace al desprenderse de la Filosofía a principios de siglo y arrastra de esta segunda la necesidad de hacer frente al viejo problema filosófico de encontrar el “sentido de la vida”: ese problema es una imposición de la vida que tiene la necesidad propia (intrínseca) de ser reflejada en el pensamiento y de ser necesaria para la propia vida, lo que - en el fondo - es la esencia y motor de toda actividad científica. Pero desde su inicio hasta hace escasamente una década la psicología abandona su razón de ser para centrarse en aspectos metodológico - instrumentales para abordar el consciente y sus actos más conspicuos: el comportamiento; luego se ha abordado el comportamiento desde su otra arista el comportamiento anormal. Pero en ambos casos se había dejado de lado otro tipo de manifestación psíquica: el subconsciente, que es una deformación patológica de los dos primeros.

Desde el estudio del lado consciente y del lado subconsciente no surgió ninguna explicación científica psicológica que diera cuenta de cómo se estructura el concepto Dios y como se accede a él y al haberse caído en la experimentación artificial el asunto quedó de lado. Posteriormente, con el advenimiento de la teoría psicoanalítica de Freud en su obra “El Porvenir de una Ilusión”, el concepto Dios queda reducido a una forma de expresión de la necesidad del ser humano de ser amado y protegido en su niñez, para ligarse luego en su adolescencia y madurez al impulso sexual, para dar origen al complejo de Edipo; complejo que luego es desarticulado y mediante su destrucción se transforma - en el ser maduro - en el “Super Yo”, (que es un vestigio de la imaginación al interpretar las prohibiciones de su padre biológico y terminará desembocando en una imaginación extra sobre la que se asienta el concepto de Padre - Dios (o de Dios - Padre). Según esta interpretación de Freud la moralidad nace de la relación hijo - padre, de lo que se desprende que el ser humano bajo esta óptica no solo no necesita Dios, tampoco necesita de la moral porque al ser un producto humano es relativa. Por lo tanto a Dios - no es más que un ser inventado por la psiquis para imponer prohibiciones y censuras a los deseos incestuosos.

En la actualidad la investigación fuerte de la psicología se encuentra en los laboratorios de neuro anatomistas y neuro fisiólogos, de científicos de la informática y de las nuevas ciencias cognitivas, todos confluyendo en el montaje de modelos de emulación de computadoras y - por lo tanto no hay probabilidad - al menos - por ahora de abordar el conocimiento de Dios desde esta nueva perspectiva psicologista.

La Vía Cosmológica: En los años 60, cuando el cosmonauta soviético Yuri Gagarin alcanzó una órbita circunterrestre de gran altitud emitió un mensaje que fue transmitido a todo el planeta. Dijo: ¡He ido al cielo y no he encontrado a Dios! Tampoco lo han encontrado (no es obviamente una persona) todos los astronautas que han ido a los viajes espaciales. Tan solo en 1979 un solo astronauta norteamericano Michael (Mike) Young (un curtido científico), que se convertiría luego en un asiduo acompañante de varios pastores protestantes daba - entre sollozos - su versión de la presencia de Dios durante su larga estadía en la superficie lunar con el vehículo Rover en la misión Apollo XVII. A mí que me correspondió acompañarle en su gira por América Latina me pareció siempre un hombre honesto y comprometido con su fe, después que dejara el agnosticismo propio de su profesión de científico.

Fuera de estos y otros relatos de experiencias humanas tejidas al calor de emociones pasajeras, de la información que se desprende de la cada vez más profunda exploración del Universo, nada hay que pueda ser catalogado como Dios. Conforme se conoce más y más de las condiciones en que parece haberse gestado nuestro Universo, aflora la "convicción" que el azar no pudo haber dado - accidentalmente - con los delicadísimos valores de todas las variables que intervinieron en el proceso del Big Bang. Entonces, aunque no se admita ni forme parte de las ecuaciones, los científicos que hacen las mediciones y los cálculos y las extrapolan al ahora, llegan a la conclusión - inevitable - de que son producto de la interacción inteligente. Como esa interacción inteligente no es el azar, (aunque este interviene en todos los procesos intermedios) entonces es inevitable que el Universo ha sido el fruto de una elaboración inteligente. Y algo más inteligente que esa elaboración no es más que un Ser Superior: Dios.

Principio antrópico: La vía biológica: Igual sucede actualmente con las investigaciones procedentes de la Biología Molecular, en donde la especificidad de los delicados componentes de las fórmulas que dan origen a la vida - se calcula - son de tan altísima especificidad que no pueden ser, bajo ninguna circunstancia producto del azar y la necesidad (la tesis de Monod que hizo furor en la década de los 70); sino la resultante calculada de antemano. Pero: ¿Por quién? Obviamente por un Ser Superior: Dios. Y por supuesto que ni la Cosmología ni en la Biología el concepto Dios está incluido en las ecuaciones; porque siempre Misterioso, por razones que nuestra mente no comprende no se hace presente. Dios hoy es Trascendente, salvo para quieran ver su Inmanencia en la belleza de la naturaleza o en lo que se reputa de “milagros” , pero eso para algunas mente no basta.

Vía Psicología de la Motivación: Entre las ideas sugerentes que afloran entre los años cuarenta y setenta se encuentran las ideas del psicólogo francés Paul Diel, quien escribió dos libros sobre el tema: el primero: “Psicología de la Motivación” en el que expone sus tesis de cómo se forman en la psiquis los mitos; el segundo “Psicoanálisis de la Divinidad”.

Según la teoría de Diel la psique no es un objeto espacial dividido en compartimentos; cada forma de funcionar si bien es particular, no tiene existencia por aparte, aunque el funcionamiento puede ser dividido en cuatro dominios:
a) El consciente: es lógico y utiliza como instrumento el lenguaje conceptual;
b) el inconsciente: es instintivo y automático y utiliza como lenguaje orgánico la reacción automática del organismo a las excitaciones. El consciente no lo domina;
c) El subconsciente: es una función imaginativa y simbolizante; expresa los deseos (imaginativamente exaltados) inconciliables con la realidad, mediante un lenguaje ilógico. Los deseos del subconsciente no tienen salida ni en el consciente, ni en el inconsciente;
d) El superconsciente, bajo su forma primitiva es un sentimiento vago, más que un saber.

Es inseparable del subconsciente (por ser ambos complicaciones funcionales antitéticas de la psique consciente y sus deseos múltiples). Los motivos del subconsciente llevan a la deformación. Los del superconsciente llevan a la formación. El primero puede homologarse con la deformación enfermiza, el segundo con la confianza tranquila. El superconsciente en su expresión completa produce la formación vivida (la Moral, en suma) como resultado de la sublimación de la conducta; así como su formulación legal: la espiritualización.

Como producto de la sublimación el superconsciente forma el carácter (ligado a la vida efímera de las personas) y como producto de la espiritualización formula las ideas, las teorías (que han sobrevivido a las generaciones) para perpetuarse en el futuro; por lo cual los religiosos, a la base de las cuales se encuentran los mitos, son el resultado más primitivo y verídico de la acción del superconsciente. Ahora bien, si es verdaderamente cierto que las religiones tienen la tendencia a la dogmatización, ese es un error no imputable al superconsciente, sino al consciente.

El superconsciente es una imaginación simbolizante que trabaja intuitivamente en la creación de las visiones verídicas sobre la vida (en todas sus expresiones); en su sentido; y en el deseo de armonización de todos los individuos; así como en expresar el objeto ideal esencial subyacente al Bien: el concepto simbólico Dios.

La significación del símbolo Dios, como producción suprema del superconsciente se encuentra presente en todos los pueblos del planeta; pero no puede ser comprendido sino en relación con todo el conjunto de la simbolización mítica. Si es cierto que la producción del superconsciente, bajo su forma sublime, es la motivación justa, la moral, y que la producción espiritual más autentica del superconsciente son los mitos, entonces la significación oculta es la motivación justa, la moral.

Pero no una moral que se establece por especulación, sino para dar a los mitos una expresión enigmática moralista, que está enraizada en la naturaleza misma del ser humano. En todas las épocas los valores morales han estado referidos al símbolo Dios, y la decadencia de las culturas es el resultado de la tendencia dogmatizante que busca eliminar la profundidad simbólica de la imagen mítica, para llevarla - erróneamente - al plano de la realidad, con lo cual, al entrar en discordia se degenera el símbolo y con él la fe que debe acompañarle.

En la base de la religión, del arte, la filosofía y la ciencia se encuentran los mitos, porque estos - que son una forma para conocer de los seres humanos más primitivos, fue evolucionando hasta que se perdió la esencia que originó estos otros esfuerzos intelectuales; e igualmente se ha perdido la razón por la cual la psique - prefigurado super conscientemente puede conocer por vía de inspiración lo que más profundamente le interesa: su propio funcionamiento y junto a este lo que le origina, lo que le da vida y le permite indagar sobre su propio ser: la divinidad.

El hombre primitivo en su estado de evolución no podía plantearse de manera lógica las preguntas que le dan sentido a la vida; por ello su psique - apenas separada de la Naturaleza - le dio la respuesta a ese nivel, por lo que las figuras míticas le eran cercanas, luego van evolucionando para permitir coronar el esfuerzo con el mito cristiano, el más logrado de todos y como corolario cabe agregar que de la metafísica simbólica implícita en el mito surge la moral y ésta se origina en el simbolismo metafísico que es la traducción humana del misterio.

Para el psicolingüista francés Jean Jacques Lacan la formulación debe enrumbarse por otra parte, así: en la mente humana lo simbólico aparece encarnado en el subconsciente, lo imaginario en la conciencia y lo real en el mundo empírico y el subconsciente se refleja en el lenguaje. Todos estos diferentes niveles son regulados por el deseo, que busca la identidad del ego en el reconocimiento del “otro”. El análisis del lenguaje permite observar que el sujeto se desdobla en dos niveles: uno racionalista y lógico, el nivel consciente o lenguaje de la “cultura”, y otro intuitivo y abstracto el lenguaje del “deseo” que se expresa por medio de una serie de significantes organizados en formas metafóricas o metonímicas una de las cuales engloba lo que Diel hace descansar en el Superconsciente.

Como se observa ninguna vía por la cual el ser humano trata de aprehender a Dios da resultado: sigue resultando un hondo Misterio, enfundado en su Trascendencia y pasado su época de Inmanencia de la cual dan fe todos los credos humanos en todas las culturas y más propiamente la concepción cristiana de que la segunda persona de la Divinidad Trinitaria, Jesús, vivió entre nosotros y nos señaló el camino hacia su Padre.


ESTADO DE SITUACIÓN DE LAS COSMOGONÍAS:

Las distintas explicaciones sobre la creación del Universo - de las cuales se extrapola necesariamente diferentes apreciaciones sobre el papel del Hombre sobre la Tierra y su inserción en el Universo parte de los diversos puntos de vista elaborados por las religiones y otros movimientos que constituyen - per se - círculos de creencias.

Dada la gran variedad de religiones, sectas y creencias cabe reflexionar si como en el caso de la cosmología acaso es posible llegar empíricamente a un consenso en el campo de las reflexiones cosmogónicas y la verdad es que ésta es una pregunta de difícil respuesta porque en el ámbito de las "verdades reveladas" y sus consecuencias: la fe y las religiones hay varias posiciones que hoy parecen no reconciliables y en torno a ellas hay también muchos matices que dificultan el consenso.

Ahora bien es necesario partir de un conocimiento concreto de cuales son los planteamientos que alimentan diversos credos religiosos y creencias filosóficas cuyo comportamiento es cuasi - religioso. Para ello es preciso hacer un estudio comparativo de los orígenes de los diversos credos religiosos; que no es aquí nuestro objetivo, pero es obvio que la tarea de homogeneizar las cosmogonías, para buscar luego un consenso con la ciencia es tarea difícil. Para sobre simplificar, una vez más, en busca de una solución teórica se parte - artificialmente - de dos posibles caminos:

POSICIÓN A: Se ubica en el principio de que es necesaria una Fe Universalista prácticamente homogénea, o consensual y quizá única para llegar a conocer a Dios y con ello la Verdad. Al respecto es útil conocer el criterio del filósofo hindú Gophi Krisnha, quien expone sus criterios orientalistas, utilizando los cánones lógicos del pensamiento occidental sintetizados en estas ideas básicas:

Considerando el caso desapasionadamente, ¿ no es irónico que en vez de actuar como un factor de armonía para unificar la raza humana en una hermandad espiritual, la religión ha creado una casi irreconciliable fragmentación de la humanidad? Como recalcó Jonathan Swift: “tenemos suficientes religiones para odiar a los demás, pero no las suficientes para amarnos los unos a los otros”. Los elementos de odio y conflicto persisten y tienden a aumentar porque hay tantos exponentes de nuevos credos que pretenden inefabilidad para sus propias doctrinas. Si hay un Creador del Universo, no es lógico suponer que haya varios de ellos porque ello más bien justifica la existencia de numerosas religiones, credos, y cultos cada uno dándose a sí mismo la calidad de escogido, cada uno asegurando que solamente su revelación y doctrina es superior, y cada uno creyendo solamente que por medio de la especial intercesión de sus profetas, sacerdotes, pastores, santos o gurús se llega a Dios, todo lo que dificulta el verdadero acceso al Único Dios Creador.

Si se estudia la masa de literatura de cada religión, y se hace una comparación de las revelaciones y creencias expresadas en sus exposiciones, se encuentran un estado de anarquía en el reino espiritual, sin paralelo en ninguna otra esfera del pensamiento humano y tal como están las condiciones actualmente, no parece haber posibilidad de una completa reconciliación de las varias religiones de la raza humana y su fusión en una Fe Universal.
La diversidad de credos no importaría tanto, si todos estuvieran de acuerdo en lo fundamental; pero si hay un conflicto aún sobre los fundamentos, entonces ello significa que las cuestiones básicas de la religión están aún sin solución. Para la ciencia psicológica hay una pregunta que sigue en pie; ¿ la religión tiene alguna base sólida o es simplemente el producto de un pensamientos ansioso o de alguna tendencia errática en el contexto psicológico del hombre? Algunos credos, como por ejemplo, el Budismo, no creen en el Creador.

Tampoco hay entendimiento alguno sobre los conceptos de Dios entre las diversas religiones. El Brahma en los hindúes no es en realidad el mismo que el Dios de los Cristianos o el Alah de los musulmanes. También hay diferencias fundamentales sobre el destino del alma individual después de la muerte. La ley del Karma, la cual es un dogma básico del hinduismo, no tiene cabida en el Islam ni en la Cristiandad. ¿Cómo pueden los ideales y conceptos religiosos llevar convicción al corazón, cuando la verdad del uno es la falsificación para el otro?

Cada religión está dividida en varias sectas y dogmas, y los adeptos de cada credo están convencidos de la corrección de sus propios puntos de vista. ¿A qué conclusión puede llegar un observador imparcial, de esta fragmentación en sectas y cultos?. Los adherentes ni siquiera están de acuerdo entre ellos sobre los dogmas y credos de su propia fe o cuando menos de la interpretación que se les ha dado. Esto, en cambio, representa un estado de contienda que nunca hubiera surgido si las conclusiones básicas fueran indiscutibles. La ideología (materialista) repudia a ambos, Dios y religión, y casi la mitad del mundo ha adoptado su doctrina ateísta o al crecer bajo ella al anidarse sus conceptos en las procesos educativos ha hecho del agnosticismo o de la indiferencia religiosa su marco valorativo acerca de la Vida y todas sus implicaciones éticas y morales.

Todas las creencias religiosas presentan en conjunto, una situación de rivalidad, conflicto y confusión, que se halla en completo divorcio con la alegada naturaleza sublime de la religión y la estatura intelectual del hombre moderno. De allí que, varios intentos a nivel mundial para encontrar puntos de convergencia tienden a arrojar resultados muy débiles porque al reflexionar sobre la religión, cada “interlocutor oficial” lo hace desde su propia visión lo que ocasiona una minusvaloración de las otras creencias y tales intentos arrojan como único resultado positivo el aumento de la confusión.

Un índice empírico fácilmente detectable del crecimiento de esta confusión, se puede apreciar por el hecho de que, en esta época de raciocinio, con todos los perfeccionamientos de la tecnología y el avance de la educación, los llamados cultos satánicos y sociedades de brujerías han florecido activamente en todos los países, sin excluir a los más avanzados, y en que tal proceso se une al aumento en el consumo masivo de drogas alucinantes. Frente al problema del debilitamiento del apoyo a las religiones en conjunto, el hombre moderno ha debido buscar - de modos diversos - el apuntalamiento de su creencia en la existencia de un Dios Creador o no, pero dado que el contexto general es refractario a las prácticas religiosas y al aumento de la fe, los avances para restaurar la segunda - al margen o no - de la primera, son débiles.

En 1996 el “Estudio Mundial de Valores”, dirigido por el psicólogo Ronald Inglehart, de la Universidad de Michigan, que cubrió 70 países (de ellos tres latinoamericanos) revela que en promedio el ser humano latinoamericano muestra estas tendencias cuantitativas: cree en Dios (99%); en el Diablo (55%); en la vida después de la muerte (52%). Pero además revela la encuesta que, en promedio de la religión que permite, sostiene y fortalece las creencias es esencialmente social o cultural y no el resultado de una verdadera comunión con Dios. En este punto en lo que toca a América Latina el resultado es el siguiente: creencia en Dios por razones familiares, sociales, de costumbre o por rutina: 85%. De seguro que si la encuesta hubiese medido el porcentaje de cuanto se practica en la vida diaria la fe que se dice sustentar el marcador sería poco significativo, por no decir despreciable. ( ) En síntesis que si se aplica la lógica todo parece apuntar hacia el derrumbe de las religiones, y al derrumbe de la fe, o bien al derrumbe de ambas. Si se da este derrumbe es dable suponer de que allí nace la posibilidad de crear una Fe Universal (como el ave fénix nacida de sus propias cenizas) y de esta emanaría, entonces una visión diferente acerca del Universo y el papel del ser humano en él y además una actitud religiosa nueva, posiblemente fundada más en la razón y en la lógica que en verdades reveladas .


SOLUCIÓN A: Un planteamiento de esta naturaleza es el que ha servido de fuente de inspiración al nacimiento de un movimiento europeo - norteamericano conocido como “New Age” (Nueva Era) que busca una religiosidad menos prejuiciosa y autoritaria, que responda a las necesidades subjetivas del Ser Humano; más personalista y menos trascendentalista. Los “esqueletos básicos” para este intento serían religiones como el budismo y el hinduismo más experimentales y místicos que las religiones de ancestro semítico (cristianismo, judaísmo, islamismo) o el sufismo de origen árabe - persa practicado por los muslines, o las prácticas religiosas indígenas de América, o el África Negra. También a este movimiento se vincula el esfuerzo de rescatar los cultos primitivos a entidades femeninas, o la Diosa - Madre - , cuya innegable cercanía con el ser humano, permite contraponerlo con los cultos al Dios celestial, sin rostro que por su trascendencia es lejano al hombre actual.

Este movimiento hace su aparición oficialmente en Hannover, Alemania en el Congreso Espíritu y Materia celebrado en 1988, que busca iniciar una revisión crítica integral de la cultura universal, pero que - por razones obvias - ha ido derivando hacia un sincretismo cultural - religioso hasta con implicaciones culturales. En esencia el New Age predica tres ideas fundamentales: todo el Universo es un ser (Panteísmo), ese ser es dios (Teísmo) y cada persona es ese dios (Personalismo ad-libitum). Además, según los seguidores de esta nueva teología, el eje de la tierra se está moviendo hacia la constelación de Acuario, lo que iniciará la “Era del Acuario”, en la que habrá una sola religión y un solo gobierno planetario.

La correlación entre la propuesta de Hawking acerca de la necesidad de encontrar la explicación que lleve respuestas a la pregunta crucial ¿para qué existe el Universo? y la propuesta de Theilhard que tiende a dar esa respuesta no es una tarea fácil. Ahora bien, la correlación entre la ciencia cosmológica y las diferentes verdades reveladas; verdades ocultas y “misterios” en que fundamentan la mayoría de las teorías cosmogónicas de corte religioso o espiritual, es una tarea aún más difícil, dada la materia de que se trata, pues estas se asienta en lo más profundo de los sentimientos e inquietudes espirituales de los diversos credos que el hombre practica no solamente para explicar el origen del Universo, sino su propio papel enfrentando la cotidianiedad así como la causalidad de los acontecimientos que le envuelven y su comportamiento moral en el mundo.

Se debe partir de la idea que aunque el Big Bang se instale como la verdad científica que encuentra la respuesta a: ¿Cómo nació el Universo?, las religiones y sobretodo otros “movimientos espirituales” que han ido cobrando impulso en las últimas décadas, buscarán complementar esa verdad porque las ansias de explicaciones sobrenaturales no se sacian por más certera que sea la verdad de la cosmología del Big Bang. Por otra parte la ciencia misma está siendo impactada por planteamientos provenientes del New Age (Nueva Era), movimiento que por su ductilidad ideológica y la facilidad para ser un área de búsqueda espiritual asociada al empirismo científico, sin reglas es un campo más natural para una búsqueda consensual en la que no se requieren - como sí lo exige la postura de las religiones de raíz semítica acuerdos previos y reglas claras entre las instituciones religiosas y la ciencia, lo que a su vez lleva al problema a la libertad para la investigación y que de ahí se extrapola al tema de la ética y la moral.

Si bien es cierto que la dificultad que existe para la posibilidad de alivio de la tensión fe - ciencia pasando por la religión es en parte allanada por la propuesta de Theilhard, pero requiere sin embargo, como requisito “sine qua - non” aceptar el eje cristológico como el eje cósmico. Esa dificultad pretende ser allanada por completo con la propuesta que parte de estudiosos de un fenómeno que se presenta en todas las creencias religiosas: el “trance místico” que ha sido ofrecido como una posibilidad personal ya que no obliga a la ciencia a ceder terreno a las religiones, pues el trance místico - como forma de conocimiento - sólo precisa ser experimentado. Según esta propuesta la raza humana tiene en su ser interno el eje cósmico energético que explica el proceso evolutivo que rige el progreso humano en su ascenso hacia el Ser Superior.

Este eje cósmico no precisa - según la Nueva Era de adherir a ningún credo religioso ni seguir a ningún Dios, ni creer en ningún Creador, ni mucho menos, así como tampoco requiere de normas de conducta ética para su recto entendimiento y utilización. Ahora bien, la existencia de esta energía subyacente en la raza humana que explicaría el progreso de la humanidad en su lento ascenso de materia a espíritu se fundamenta en una teoría que aunque ha sido trabajada durante siglos por los hindúes (la denominada “Prana”, para referirse a la energía y “Kundalini” para referirse a su efecto de materialización en el ser humano), tiene su arraigo en la religiosidad más primitiva de todas las razas y el fenómeno de meditación que - la pone al descubierto - es común a los místicos y es de estas experiencias místicas universales de las cuales se alimenta también el movimiento de la Psicología Transpersonal que - a su vez - trata de inducir las experiencias de ampliación de la conciencia, como un nuevo método de adquisición de conocimientos, cuya aplicación más inmediata sería la de explicar la vinculación Hombre - Naturaleza - Universo.

Aunque el avance científico en el conocimiento cosmológico no ha necesitado hasta ahora - recurrir a planteamientos místicos, sino justamente se ha logrado pese a éstos, y venciendo la ignorancia que se nuclea a su alrededor, también es cierto que primero los planteamientos de la Relatividad y luego el Principio de Incertidumbre sacado de la física de las subpartículas atómicas han colocado a los físicos en “terrenos resbalosos” propios de aquellas transitadas por los místicos, lo que ha atraído el interés de especialistas en Física, y muy particularmente el de los cosmólogos fundamentados en la cuántica. No es posible desconocer - aunque por ahora su representatividad esté al lado de lo minoritario - que el conocimiento proveniente de la ampliación de la conciencia - trata de abrirse camino como un procedimiento que busca validación de la mayoría de los físicos.

Y la irrupción de este movimiento en las ciencias del comportamiento humano(concretamente la Psicología) es hoy día una corriente con presencia nada despreciable; pues de allí se ha ido extrapolando al área de las creencias espirituales y de las explicaciones últimas que se requieren para entender muchas de las observaciones actuales que sorprenden por su inexplicabilidad. Precisamente por tal razón es fácil colegir que la elaboración de explicaciones cosmogónicas busca - por esta vía una validación científica que no la tuvo mientras provino del terreno religioso. Es útil, entonces conocer la fundamentación y la ubicación de esta nueva arista del espiritualismo religioso que aunque presenta facetas diversas en las diferentes creencias ha impregnado al cristianismo (en sus diversas manifestaciones) donde se le puede reconocer como práctica “Carismática”, o culto del Espíritu Santo o Avivamiento del Espíritu; o en el Islamismo en las prácticas de los “sufies”; o en el Hinduismo en sus manifestaciones de “Raja Yoga”; o en el Budismo en la forma de la práctica del “Zazen”.

La literatura sobre estos temas está contaminada con basura de la que, por desgracia, se nutren las masas que buscan en lo sobrenatural un asidero más literario que vivencial que le de sentido trascendente a sus vidas. Y por otra parte hay experimentación y comunicaciones científicas bajo las reglas ortodoxas, que intentan con toda seriedad investigar el campo. Para acometer entonces la tarea de encontrar literatura útil se requiere - si no se es especialista en la materia - escardar con cuidado máxime que las obras de astronomía, cosmología, astrología, esoterismo y ocultismo suelen encontrarse en los anaqueles de las librerías no sólo juntas, sino revueltas.

Las posiciones respecto al New Age son muy versátiles porque el movimiento y tan pronto despierta ardorosos seguidores, cuanto ciegos adversarios.. En lo que toca a sus pretensiones de facilitar el conocimiento del Universo, por medio de la expansión de conciencia, esta posibilidad por ser personalísima no se presta más que como vivencia no extrapolable ni tampoco comunicable (aunque el intento del físico Fritjof Capra en su libro” La Física del Tao” busque hacerlo, porque como lo expresara hace varios miles de años Lao - Tse: “El Tao que se expresa (o se puede describir) no es verdadero Tao” .

Cabe señalar que no conviene confundir el planteamiento de Theilhard, ni tampoco su experiencia mística, con otras de corte orientalista - no porque éstas no sean respetables - sino porque la Nueva Era se nutre de esas experiencias pero trans culturizadas, es decir adaptadas a nuestra sociedad hedonista y consumista y por ello las despoja de su real significación, para convertirlas - lamentablemente - en objeto de “mercadotecnia espiritual”, salvo que quienes se acerquen a esas experiencias sepan discernir con espíritu crítico.

A raíz de los planteamientos que provienen de la Nueva Era, y principalmente respecto a las afirmaciones surgidas de la obra “El Tao de la Física” de Capra; así como de otros escritos de los físicos Heinz Pagels y Everett, se ha venido afirmando que hay un parangón entre la física cuántica y el misticismo. En esa línea de pensamiento se suele acudir a lo que - se dice - afirmaron taxativamente los padres de la física cuántica en su oportunidad un investigador íntimamente relacionado con la mística, el norteamericano Ken Wilbert se ha encargado de refutar - una a una esas afirmaciones.

En efecto en la obra “Principios Misticos” desfilan las afirmaciones de los celebres físicos respecto al tema místico y tal y como lo señala Wilbert: "de sus planteamientos no hay posibilidad de encontrar asideros seguros ni inseguros en que digan que mística y física cuántica son una y la misma cosa". La aseveración de Wilbert se basa en que por supuesto que esos autores escribieron largo y tendido en sus obras de divulgación sobre tan apasionante tema pero para dejar sus impresiones, sus dudas, sus inquietudes; jamás sus afirmaciones.

En efecto, se hace un recorrido por la obra en referencia y los autores que se cita y las páginas que contienen sus escritos pueden dar fe de las afirmaciones de Wilbert.

POSICION B: Parte del principio de un Ecumenismo al que es posible llegar mediante un diálogo inter denominacional, esto entonces involucra la cultura:

Cuando se trata de cultura, con frecuencia se habla de términos de “patrimonio”, de “tesoro”, de “tradición”. Son términos justos y aptos para hablar de cultura, pero no expresan toda la realidad, Estos términos expresan sobre todo ese aspecto según el cual la cultura es recibida por la persona humana, y la persona se comporta, por consiguiente, de modo bastante pasivo. “El hombre vive en su cultura” como el pez en el agua. Y así como el pez no ha hecho el océano, del mismo modo el hombre no ha creado del todo su cultura. También esto es verdad, pero sólo hasta cierto punto, Y es útil, determinar este punto para con mayor claridad, entender el fundamento del diálogo intercultural, que necesariamente es el marco para el diálogo inter denominacional.

En la perspectiva de una filosofía personalista cristiana, la persona humana es responsable de su cultura, porque la cultura es creación de la persona humana. La persona se realiza en el mundo y, realizándose, transforma el mundo dándole su huella, su sello, y asumiendo en sí mismo los elementos de este mundo. Esta relación dinámica entre la persona y el mundo, en la que el mundo recibe el sello humano y la persona se forma en su actuar en el mundo es la “cultura”. Cultura es pues, al mismo tiempo, el mundo humanizado y el hombre que se desarrolla en el mundo y mediante el mundo. En esa línea de pensamiento es posible buscar una convergencia sobre estas bases:

1) Entre los aspectos de la producción cultural, gratuidad y necesidad, el primero es más “original: es decir, posee más el carácter de origen. Es verdad que la necesidad puede conducir a la persona a nuevos concepciones y casi obligarla a hacer un progreso de desarrollo. Pero, en general, se permanece al nivel de la técnica, que es un aspecto de la cultura, pero, no se trata del aspecto primario. Es difícil decir qué es lo que viene antes en el tiempo - el arte o la técnica - pero la prioridad en la valorización de la persona libre corresponde al arte. Y esto es cierto hasta tal punto que, para las personas libres, la técnica se lleva a cabo como un arte. En esta perspectiva el arte precede a la técnica, también en el orden temporal. La curiosidad viene antes que la ciencia, y es como su fuerza motriz y el juego deja tras de sí como huellas de trabajo: cosas que quedan por hacer. Esta precedencia corresponde asimismo a la escala de valores de los hombres comunes, en las que las cosas gratuitas y sin utilidad, más sencillamente, bellas, tienen un rango más alto que muchas cosas que son útiles y hasta necesarias para la vida. ¿ Y en esta perspectiva quién dirá cuál es el mundo real: ¿el de los místicos que anticipan las verdades que descubren luego los físicos, o el de los físicos que corroboran estas verdades?

2) Las alusiones a la gratuidad como matriz profunda de la creación cultural y la atención hacia un dinamismo en la persona humana, que no es puramente razonable o previsible. Hay algo enigmático en la persona humana, al que los teólogos dan el nombre de "misterio". Es decir, misterio en donde la persona humana se abre al infinito: lo más íntimo de la persona, donde ésta es siempre más grande que ella misma. Y esto comporta también un ser siempre más grande que el ambiente, que el mundo, que la historia: es decir, de todo lo que es del hombre y lleva su sello. Es ese dinamismo que nace del ser siempre más grande que uno mismo a lo que se llama “trascendentalidad”. En teología es esa sed y esa hambre del infinito la causa de la primera melodía, del primer llanto, de la primera alabanza en este mundo de los hombres. Es ese deseo de elevarse sobre cualquier otra cosa lo que, por primera vez, alzó a los cuerpos en la danza en la antigüedad y lo que impulsa al hombre moderno a descubrir otros sistemas solares. Dado que el dinamismo original y originador de la cultura es infinito, éste tiende de por sí a lo universal. Dada, sin embargo, la naturaleza esencialmente histórica y social del hombre, según la cual ningún individuo y ningún grupo humano realiza plenamente la perfección del ser humano y en virtud de la cual a cada época corresponde una propia acentuación de esa misma perfección, la concreta realización de ese dinamismo conduce necesariamente a expresiones particulares y limitadas.

3) En esta pluralidad de formas culturales que constituye la diversidad de las culturas, hay que distinguir un doble momento: un momento de "comprensión universal" y otro de "mutua exclusión" y dado que el dinamismo creador es espiritual y trascendental, tiende a abrazar todas las formas de la perfección humana, lo cual constatamos en la pluralidad de las culturas que es, una riqueza para el género humano y, al mismo tiempo, fuente de tensiones y conflictos porque, lo que distingue al género humano de otros seres que habitan este globo es el hecho que los conflictos no nacen solamente a causa de contrastes acerca de las necesidades primarias de la vida física, sino también -y con mayor violencia- a causa de valores de por sí universales y espirituales: ideales religiosos, ideas, teorías. Si se acepta que los valores espirituales son también los más universales, y si se admite que la actividad creadora y libre de la persona espiritual es la fuerza convergente en la múltiple generosidad de los seres humanos y que la trascendentalidad de la persona es origen y perfección de todos los demás valores, entonces no puede sorprender que en nombre de valores espirituales y trascendentales hayan surgido más guerras que a causa de disputas territoriales.

4) Aunque la pluralidad de las culturas lleva consigo gérmenes de conflictos y divisiones, hay que afirmar -sin embargo- su potencial convergente y de unión. Para hacerlo es necesaria la convicción de que la pluralidad cultural no es un defecto, sino una riqueza. Ciertamente, la pluralidad de las expresiones culturales proviene de los límites de estas expresiones, y la existencia de tales límites llevan consigo un momento de tensión. Pero la pluralidad no es el resultado de la mera limitación, sino que proviene precisamente de la riqueza del espíritu que no termina con una sola realización histórica. La pluralidad cultural es por tanto ambivalente, riqueza y fuente de tensiones, y de esta ambivalencia se está con frecuencia dispuestos a ver más bien el aspecto negativo antes que el positivo.

5) El único camino para garantizar un diálogo entre diferentes denominaciones y luego en un estadío más avanzado a una valoración común, se denomina:"ecumenismo". Para llegar a prácticas ecuménicas es preciso tener primero una visión de la historia que ensanche horizontes, es el poder analizarla, desde puntos de vista diferentes y con frecuencia complementarios porque, en la realización del diálogo intercultural, el ejercicio de la historia tiene prioridad. La delimitación del concepto cultural en estas dimensiones es previa al diálogo para garantizar que en éste puedan aflorar - como condiciones previas también - la imaginación creadora que es la madre del sentido de lo mistérico y por lo tanto permite el diálogo entre diferentes religiones.

SOLUCIÓN B: Sobre estas bases la Iglesia Católica es la única que plantea la necesidad del diálogo que según la Encíclica del Papa Pablo VI "Ecclesiam Suam" (1962) se fundamenta en: a) la profundización de la conciencia de sí misma;
b) la renovación;
c) el diálogo con el mundo moderno.
Ahora bien, este diálogo a su vez requiere un proceso lógico estratégico que crea cuatro círculos de acción, cada uno con sus propios fundamentos:

Primer círculo: Lo constituye la humanidad: Todo lo que es humano nos pertenece; porque no somos la civilización, sino promotores de ella. Dentro de este círculo están los que no creen en Dios. Por ejemplo el ateísmo es el fenómeno más grave de nuestro tiempo; es erróneo y contrario a la dignidad del hombre. Por esto la Iglesia tiene que condenar los sistemas ideológicos que profesan el ateísmo y oprimen a la Iglesia, especialmente el comunismo ateo. La hipótesis del diálogo en regímenes ateos se hace muy difícil, ya que "La Iglesia del Silencio" calla porque las autoridades políticas y militares no la deja dialogar. Hay que investigar, sin embargo, los motivos profundos del ateísmo moderno; sus causas para que pueda entablarse mañana un diálogo con los hombres que hoy profesan este ateísmo.

Segundo círculo: Lo constituyen quienes creen en Dios: Particularmente, los creyentes de las grandes religiones monoteístas no - cristianas, y porque somos conscientes de lo que nos separa. No podemos caer en el indiferentismo religioso; pero apreciamos profundamente los valores espirituales y morales de las confesiones religiosas no cristianas.

Tercer círculo: Está formado por los hermanos cristianos separados: Es el círculo más cercano a nosotros. El diálogo ecuménico está abierto, entonces pongamos de relieve lo que nos es común. No es posible; sin embargo, transigir en materias que afecten a la integridad de la fe. Lo que la Iglesia Católica tiene no lo ha tomado por sí, lo ha recibido de Cristo, fundador de la Iglesia. Nos aflige que el Papa, promotor de la reconciliación, sea considerado por muchos como obstáculo para la unión. El Papado, gozne central de la Santa Iglesia, no es primado de orgullo, sino primado de servicio y amor. En todas las confesiones cristianas se observan hoy fermentos espirituales de reunificación conciliadora.

Cuarto círculo: Implica un diálogo en el interior de la Iglesia Católica. que no suprime el ejercicio de la virtud de la obediencia porque la autoridad en la Iglesia fue establecida por Cristo, pero requiere dilucidar estos puntos: a) Obediencia orientada al diálogo, b) huir de la independencia, la crítica y la rebelión. Requiere admitir que hoy - más que nunca - la iglesia está viva”

La Iglesia Católica vuelve a plantear otra estrategia complementaria en 1997 por Juan Pablo II en su Mensaje para la Jornada Mundial para la Paz en que propone estos pasos:

Diagnóstico: Sólo faltan dos años para la aurora de un nuevo milenio, y la espera nos invita a la reflexión, sugiriendo como un balance del camino recorrido por la humanidad bajo la mirada de Dios, Señor de la historia. Si se considera el milenio transcurrido, y especialmente el último siglo, se debe reconocer que se han encendido muchas luces en el camino de los hombres desde el punto de vista socio-cultural, económico, científico y tecnológico. Lamentablemente, estas luces contrastan con graves sombras, particularmente en lo que se refiere a la moralidad y la solidaridad. Además, la violencia es un verdadero escándalo que, bajo formas antiguas o nuevas, afecta todavía a muchas vidas humanas y hiere a familias y comunidades.

Es hora de decidirse a emprender juntos y con ánimo resuelto una verdadera peregrinación de paz, cada uno desde su propia situación. Las dificultades son a veces muy grandes: el origen étnico, la lengua, la cultura y el credo religioso son con frecuencia obstáculos. Caminar juntos, cuando se arrastran experiencias traumáticas o incluso divisiones seculares, no es fácil. Surge entonces la pregunta; ¿Qué camino seguir, cómo orientarse? Ciertamente son muchos los factores que pueden favorecer el restablecimiento de la paz, salvaguardando las exigencias de la justicia y de la dignidad humana. Pero no podrá emprenderse nunca un proceso de paz si no madura en los hombres una actitud de perdón sincero. Sin este perdón las heridas continuarán sangrando, alimentando en las generaciones futuras un hastío sin fin, que es fuente de venganza y causa de nuevas ruinas. El perdón ofrecido y aceptado es premisa indispensable para caminar hacia una paz auténtica y estable.

Ingredientes: La paz duradera no es sólo una cuestión de estructuras y procedimientos. Se apoya ante todo en la adopción de un estilo de convivencia humana inspirada en la acogida recíproca y capaz de un perdón cordial. Todos tenemos necesidad de ser perdonados por nuestros hermanos y, por tanto, todos debemos estar dispuestos a perdonar. Pedir y ofrecer perdón es una vía profundamente digna del hombre y, a veces, la única para salir de situaciones marcadas por odios antiguos y violentos. El perdón, en su forma más alta y verdadera, es un acto de amor gratuito. Pero, precisamente como acto de amor, tiene también sus propias exigencias: la primera es el respeto de la verdad. Sólo Dios es la verdad absoluta.

El, sin embargo, ha abierto el corazón humano al deseo de la verdad, que después ha revelado plenamente en su Hijo encarnado. Todos, pues, están llamados a vivir la verdad. Donde se siembra la mentira y la falsedad, florecen la sospecha y las divisiones. También la corrupción y la manipulación política o ideológica son esencialmente contrarias a la verdad, atacan los fundamentos mismos de la convivencia civil y socavan las posibilidades de relaciones sociales pacíficas. Otro presupuesto esencial del perdón y de la reconciliación es la justicia, que tiene su fundamento último en la ley de Dios y en su designio de amor y de misericordia sobre la humanidad. Entendida así, la justicia no se limita a establecer lo que es recto entre las partes en conflicto, sino que tiende sobre todo a restablecer las relaciones auténticas con Dios, consigo mismo y con los demás. Por tanto, no hay contradicción alguna entre perdón y justicia.

Instrumentos: Este mensaje se envía a los creyentes y a todas las personas de buena voluntad con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz, implica con un llamamiento a cada uno para que se haga instrumento de paz y reconciliación:
a) Obispos y sacerdotes: sed espejo del amor misericordioso de Dios, no solamente en la comunidad eclesial, sino también en el ámbito de la sociedad civil. No dejéis penetrar el odio en vuestros corazones, sino anunciad con alegría el Evangelio de Cristo, dispensando el perdón de Dios mediante el sacramento de la Reconciliación.
b) Padres y madres: ayudéis a considerar a todos como hermanos y hermanas, saliendo al encuentro del prójimo sin prejuicios, con sentimientos de confianza y de acogida. Sed para vuestros hijos reflejo del amor y del perdón de Dios, haciendo todos los esfuerzos por construir una familia unida y solidaria.
c) Educadores: llamados a enseñar a los jóvenes los auténticos valores de la vida, acercándoles a la complejidad de la historia y de la cultura humana, ayudadles a vivir a todos los niveles la virtud de la tolerancia, de la comprensión y del respeto, presentándoles como modelo a quienes han sido artífices de paz y de reconciliación.
d) Jóvenes: que alimentáis en el corazón grandes aspiraciones, aprended a vivir juntos unos con otros en paz, sin interponer barreras que os impidan compartir las riquezas de otras culturas y de otras tradiciones. Responded a la violencia con acciones de paz, para construir un mundo reconciliado y rico en humanidad.
e) Políticos: llamados a servir el bien común, no excluyáis a nadie de vuestras preocupaciones, cuidando particularmente los sectores más débiles de la sociedad. No pongáis en primer lugar el interés personal, cediendo a la seducción de la corrupción y, sobre todo, afrontad también las situaciones más difíciles con las armas de la paz y de la reconciliación.
f) Trabajadores de los medios de comunicación social: os pido que consideréis las grandes responsabilidades que vuestra profesión comporta, y no ofrezcáis jamás mensajes inspirados en el odio, la violencia y la mentira. Tened siempre como objetivo la verdad y el bien de la persona, a cuyo servicio han de ponerse los poderosos medios de comunicación.
g) Creyentes en Cristo: os invito a caminar fielmente por la senda del perdón y de la reconciliación, uniéndoos a El en la oración al Padre para que todos sean una sola cosa (cf.Jn 17,21). Os exhorto también a acompañar esta incesante invocación de paz con gestos de fraternidad y de acogida recíproca.
h) A cada persona de buena voluntad, deseosa de trabajar incansablemente para la edificación de la nueva civilización del amor: ¡ofrece el perdón, recibe la paz!

Es obvio que el esfuerzo para llegar a consensos por las dos vías examinadas: la que plantea el “New Age”, momento de la Nueva Era y la que parte de la jerarquía católica, (únicos hasta el momento abiertos), es difícil y puede que ocurra que una de las soluciones desaparezca y tan sólo quede una de una; o que ambas lleguen a consensos, o bien que se fundan, pero como eso es predecir la historia, es preferible - a nuestro nivel - hacer una propuesta de alivio de la tensión ciencia - fe, sin otra pretensión que dar tan sólo un punto de vista.

Y aunque parezca que el llamado de la Iglesia Católica agota el tema bajo examen, revisemos otras disyuntivas que se nos plantean en la segunda parte de este capítulo.

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